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La noticia
El presidente Álvaro Uribe Vélez inaugurará este lunes en el muelle de la Armada Nacional en Buenaventura el primer barco hospital que se dedicará a prestar servicios médicos gratuitos a las poblaciones más pobres del litoral Pacífico. El alma del plan es el futbolista colombiano Iván Ramiro Córdoba, quien junto con el Hospital San Raffaele de Milán (Italia), la Asociación Italiana para la Solidaridad de los Pueblos y la Fundación Ítalocolombiana del Monte Tabor patrocinan obras sociales en favor de la niñez desamparada.
El buque de 26 metros de largo y tres pisos de alto fue bautizado San Raffaele y realizará dos misiones por mes, cada una de diez días, la primera por las costas y ríos del departamento del Cauca a partir de este 17 de junio. La misión médica reemplaza a la que hace cinco años se inició con la embarcación La Esperanza, que estaba abandonada en el puerto de Buenaventura y fue reconstruida gracias a la primera donación de diez mil euros del famoso defensor del Inter de Milán.
Entonces benefició en siete travesías a 6.700 personas. Ahora su aspiración es sostener la ayuda humanitaria de manera permanente, prestando servicios de consulta médica general y especializada, odontología, pediatría, ginecología, pequeñas cirugías y laboratorio clínico, todo en el barco equipado con tecnología de punta. Cuenta con el respaldo del Gobierno Nacional, ya que por medio del Ministerio de Salud le otorgaron categoría de IPS a través de una resolución especial en la que influyó no sólo la calidad del servicio que, sin ánimo de lucro, prestarán veinte profesionales colombianos e italianos, sino la amistad del presidente Uribe con el futbolista, a quien considera “un ejemplo para la sociedad”.
La historia
“Todo esto nació de una idea de Diego Posso (enfermero caleño), un amigo que conocí en Italia y quien se dio cuenta del abandono de este barco (La Esperanza), que ya se usaba para ayudar a los desfavorecidos. Quisimos reactivar ese lindo proyecto y así fue que recogimos los fondos en Italia para las misiones que se han llevado a cabo hasta el momento”, explicó Iván Ramiro a El Espectador.
Se alegra de que ocurriera justo cuando el líbero de la Selección Colombia trabajaba con su esposa María Isabel Yepes en la creación de la Fundación Colombia Te Quiere Ver, entidad que ahora lidera una decena de obras sociales en beneficio de 28 mil niños de la Costa Pacífica, en las comunas de Medellín, en el sector de El Pozón en Cartagena, en los barrios de invasión de Soacha e, incluso, en barrios pobres de Argentina e Italia. Empezaron en 2004, cuando los Córdoba Yepes, padres de tres niños —Paloma, María Belén y Juan José—, trajeron al país, vía Cartagena, un contenedor lleno de implementos hospitalarios para centros de salud marginales.
Por eso les pareció que la misión del San Raffaele es una forma de volver constante esa ayuda. En la iniciativa quieren sumárseles grandes empresarios del país, como la cadena Sofitel, Parmalat, la Fundación Éxito y “un grupo de telecomunicaciones italiano”.
Para 2010 se podría hablar de una flotilla itinerante para recorrer la costa Pacífica y, tal vez, la Atlántica. Cuentan también con el apoyo de la ONU, entidad que nombró al deportista, desde hace cinco años, “amigo de la niñez”. Nils Kastberg, director de Unicef para América Latina y el Caribe, lo ratifica: “Iván Ramiro es un ejemplo de cómo los jugadores de fútbol pueden tener conciencia social”.
La Fundación Éxito y la de Iván Ramiro y su esposa sostienen cuatro restaurantes en escuelas públicas de estratos 1 y 2 de veredas del municipio de Rionegro, Antioquia, donde el jugador nació hace 32 años. Allí fue declarado “alcalde honorario” por el servicio social que les presta a sus paisanos desde que se convirtió en profesional. Igualmente, apadrina escuelas de formación deportiva y llevó 36 pequeños a Italia para conocer al Papa y ver jugar al Inter.
“Estamos concentrados —cuenta— en ayudar a los niños que tienen menos posibilidades en Colombia con restaurantes escolares y apoyo a otras fundaciones que tienen hogares para los desamparados o con problemas familiares”.
El humanitario
Aparte de sus donaciones personales y de su labor de relaciones públicas para convencer a las empresas de sumarse a la causa, Córdoba se ideó las subastas de camisetas de jugadores famosos con las que ha recolectado un promedio de 40 mil euros anuales. Al final de cada partido que juega, sea de la liga italiana o de la Copa de Campeones de Europa, habla con las estrellas de los equipos que enfrenta (Ronaldo, Ronaldinho, Beckham, Zidane, entre otros) y las recoge autografiadas. Luego las remata en eventos sociales con los empresarios más influyentes de Milán. Todo lo hace a nombre de su fundación y con la auditoría de L. A. C. Asociados-Baker Tilly.
En Italia ha logrado hacer programas de televisión con la cadena MTV, destinados a recolectar ayudas para la niñez colombiana. También cuenta con el respaldo del sacerdote colombiano David Solano Carpio, párroco de un poblado en las afueras de Roma. Veinte futbolistas le ayudan en forma regular, entre ellos su gran amigo el argentino Javier Zanetti, el italiano Luigi di Biagio, así como el portugués Luis Figo y el brasileño Cafú.
Il Corriere della Sera los llama “los humanitarios”. Por sus obras fue candidatizado al Premio de la Paz 2005 de la Región Lombardía. Aquí en el país ya había ganado el premio Colombiano Ejemplar 2002 —del diario El Colombiano de Medellín— en la categoría deportes.
Luis Fernando Gómez, director ejecutivo de la Fundación Uno+Uno, da fe del compromiso de Iván Ramiro y asegura que gracias a sus gestiones han sido atendidos 6.500 niños con problemas visuales en Antioquia y se consiguieron $150 millones para los de Cartagena. Todo, producto de subastas de camisetas.
Planea una campaña como la que hizo en 2001 con la Selección Colombia que fue campeona de la Copa América, cuando lideró la campaña contra el secuestro “Un solo equipo por la libertad de todos”. Los jugadores salían a la cancha agarrados de las manos y lucían camisetas blancas con esa frase. No descarta partidos internacionales en favor de causas sociales: “Sería lindo poder ayudar a muchas personas por medio de la Selección, con nuestros triunfos primero que todo y humanamente siempre más allá del resultado”.
La lección
A pesar de que se emociona hablando de las necesidades de la gente, Iván Ramiro prefiere el bajo perfil. El lunes no estará en el zarpe del San Raffaele, siguiendo el eterno consejo de su madre, de quien heredó religiosidad y solidaridad: “Que tu mano derecha no se entere de lo que hace tu izquierda”. Y explica con la timidez que lo caracteriza: “Es mi forma personal de dar gracias a Dios y a la vida por todo lo que me han dado”.
Otra faceta del defensor que acaba de coronarse campeón en Italia, a quien el argentino Jorge Valdano llamó “la muralla”, que ha visto “muchas veces” la película El gladiador, que relee El evangelio de la mística italiana María Valtorta.
Según el escritor mexicano Juan Villoro, autor de Dios es redondo (Editorial Planeta), Iván Ramiro responde a su teoría de “las tres edades del fútbol” y se encuentra en la segunda: “La consolidación del sueño”.