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«Político mendaz» es pleonasmo. Todos lo son, todos lo han sido, todos lo serán. Hombres o mujeres o lesbianas. A mí me dan lo mismo sus puercas vidas privadas. Su impudicia pública es la que me está acabando de desquiciar. Iván Duque y Claudia López son mendaces. Y además de mentirosos ignorantes. No respetan nada ni a nadie. No nos respetan a nosotros ni al idioma. El idioma hoy no tiene quien lo defienda y nosotros somos unos cobardes. Antes aquí los políticos defendían como podían a la pobre lengua española. Hoy ni siquiera eso. Moral no tienen ninguna y no saben ni hablar. De nada saben pero hablan de lo que se les atraviese si para sus oscuros fines les sirve. Han rebajado al pueblo de este país desgraciado hasta lo más bajo que han podido, hasta su nivel, el del pantano: en la dignidad, en la moral, en el respeto a uno mismo y a los demás. Hoy nos tienen amordazados, embozalados. Nos han tapado la boca con tapabocas con el pretexto de defendernos de un virus. El virus son ellos, estos hijos de sus malas madres.
Al uno lo puso el reelector Álvaro Uribe, de pasado tenebroso. La otra promovió su carrera sola con su ambición llamando a Uribe «sanguijuela de alcantarilla». ¡Cuándo has visto una sanguijuela en una alcantarilla, la sanguijuela eres tú, sabandija! Y esta mujer alzada, empoderada, dizque enseñándonos por televisión a fabricar tapabocas con trapos viejos como una abnegada madre de todos nosotros. En México, adonde me fui cuando me echó Colombia y donde viví cincuenta años, esto se llama «no tener madre».
Hasta hace dos meses pensaba que en los 200 años de Historia nuestra, de infamia continuada, nuestras más dañinas alimañas habían sido César Gaviria, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe y Juan Manunel Santos. Sí. Hasta hace dos meses cuando este par de bellacos, hombre y mujer, que nos han surgido al vapor, como de la nada, se dieron a hundirnos más, mucho más, hasta donde más pudieran con el cuento de un virus, su virus, el COVIR, el virus de los políticos.
En la campaña para la presidencia de 2014 Iván Duque fue a Brasil acompañando al candidato de Uribe de entonces, Óscar Iván Zuluaga. Fueron a recibir el soborno de Odebrecht. El pretexto era hablar con un asesor brasileño que los iba dizque a aconsejar dizque para administrar dizque a Colombia. Y Juan Manuel Santos, siendo ese año presidente y en busca de la reelección inmediata que su predecesor Álvaro Uribe (al que traicionó) se inventó en su momento para beneficiarse de ella, mandó a otro a Panamá por su plata, la que estaba repartiendo el sobornador Odebrecht. Y en los diálogos dizque de paz con las FARC en La Habana que él se inventó, hizo de Noruega, muy calculadamente porque allá dan el premio Nobel de la Paz, «país garante». No sé por qué un país que parece del Primer Mundo se mete a alcahuetear a una gentuza como esta del Tercero premiándolo. El día en que se lo dieron a Juan Manuel Santos, el Premio Nobel de la Paz quedó valiendo una reverenda mierda. Dijo que el dinero del premio se lo iba a dar a los pobres de Colombia. Yo digo que se lo embolsó.
El atropello de la cuarentena de Iván Duque y de Claudia López no tiene más fin que hacernos creer que están gobernando. ¡Nos están rematando, miserables! Ni el uno ni la otra han hecho nada en la vida como no sea mamar de la ubre pública de esta patria deslechada. ¿Quién los destetará? ¿El mismo que destetará a los huérfanos de Galán y al hijo de Gaviria? Morirán estos muchachos ahítos de leche chorreándoseles por las comisuras de sus fauces.
Colombianos: La cuarentena es un desastre y va a acabar con lo que queda de este país, con las ruinas que habían dejado antes de ella los políticos, o sea ruinas de nada porque aquí nunca fuimos nada. No se crean el cuento del COVID que cuando levanten poco a poco, sinuosamente, la cuarentena para disimular el mayúsculo desastre que nos habrán causado, verán ustedes que buena parte del país estará infectada del virus de esta nueva gripa y que no nos va a pasar nada porque habremos desarrollado, y sin vacuna, los anticuerpos que lo contrarrestan. Y si el mundo hoy no lo entiende así, allá el mundo. Tampoco el mundo ha tenido nunca moral y no nos deja tenerla. Todo lo copiamos, todo nos lo robamos, todo lo plagiamos. Pedimos y pedimos y pedimos, no nos respetamos.
Acabemos, colombianos, para empezar, con el parasitismo ladrón de los siguientes entes parásitos que nos han venido chupando desde que nos separamos de España, cual la sanguijuela alcaldesa de Bogotá, la roja sangre, y que hay que clausurar, pero ya: el Congreso, las Asambleas, los Concejos, el Consejo de Estado, la Corte Constitucional, la Fiscalía, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo, que si el pueblo no se defiende solo lo tendrá que defender su madre, más la DIAN, las Aduanas o Cartel del Lamborghini y la Corte Suprema de Justicia o Cartel de la Toga. Vale decir, acabemos con el Poder Legislativo entero y con lo que más podamos del Judicial. Esto para empezar. ¿Y para continuar? Para continuar sintonícense mañana en este mismo punto de este mismo periódico, porque enseguida les voy a leer, seleccionados y comentados por mí, unos cuantos titulares de unos cuantos periódicos de hoy. Aquí les van.
«Yo soy el presidente de la República: Iván Duque a Claudia Lopez», titular de La FM. ¡Pendejo! El presidente de Colombia es Uribe.
«Coronavirus: en pleno discurso Bolsonaro tosió y no pudo seguir hablando», titular de Semana. ¡Mentirosa! Tosió una vez, yo lo vi, yo lo oí, ayer lo conté, yo estaba ahí. Y muy tranquilo siguió hablando. ¡Cuánto tiempo vas a seguir mintiendo, revista calumniadora de Alfonso López que ya murió pero quedó su hijo que ya la vendió!
«Gilinski, el rabí y la Torá», dice en titular mi periódico, el decano venerable de la prensa colombiana que me ha cedido gratuitamente sus páginas porque a él lo quiero, porque lo fundó el patricaca de todos los periodistas colombianos, don Fidel Cano, antioqueño como yo. Y Gilinski, para que sepan mis lectores que no saben ni tienen por qué saber, es el que le compró Semana a López el hijo de López, y el que echó de su revista (no fuera que le diera por seguirle los pasos) al fiscal emérito de Colombia Daniel Coronell. Saludos, Danielito, desde aquí te estoy pensando. Cuando llegue al poder vas a ser mi Ministro de Justicia. La Fiscalía y la Procuraduría las voy a integrar a tu Ministerio. ¡Adelante, que la moral a la final triunfa, Minjusticia!
«Petro reporta mejoría y dice no tener células cancerosas». ¡Qué va a tener, Espectador mío, el cáncer es él!
«57 colombianos varados entutelaron para ser repatriados y ya regresaron», titula Pulzo con zeta. Se ve que quieren mucho a su patria. Pero oigan el titular que sigue, de mi periódico:
«Más de 150 colombianos varados en Houston regresaron a Colombia y se someterán a cuarentena» ¡Qué hijueputa es Colombia! Colombianos: Colombia no nos quiere. Los repatriados no se están sometiendo a sí mismos, los están sometiendo a la brava. Somos un país arrodillado, sometido, cobarde.
Y no sigo más porque me cansé. Mañana le ajusto cuentas al Poder Ejecutivo.
* Autor de La tautología darwinista y otros ensayos de biología, obra publicada por la UNAM de México y el sello Taurus de España.