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Mientras en el municipio de Angelópolis decenas de personas se preparaban ayer en la tarde para el sepelio de los nueve trabajadores atrapados en un socavón de carbón el miércoles y rescatados en su totalidad en la madrugada del viernes, mineros y autoridades departamentales se trenzaban en una discusión sobre la problemática de la seguridad en las minas del suroeste antioqueño, donde ha habido más de 80 muertos en menos de dos años.
Rubén Darío Gómez, presidente de la Asociación de Mineros de la Cuenca del Sinifaná (Asomicsi), responsabilizó a los gobiernos departamental y nacional, al asegurar que la tragedia ocurrió por falta de control en las minas abandonas o cerradas por el Estado. “Hay más de 400 minas abandonadas en toda la cuenca. Lo que quiere decir que todos los avances que está realizando la pequeña minería siempre van a estar apuntando a una bolsa de agua”, dijo.
Expresó que aunque El Desespero, la mina donde ocurrió la tragedia, está en un área legalizada, la Secretaría de Minas de Antioquia le retiró el título de exploración a su propietario, Arnulfo Velásquez, al considerar que incumplió sus obligaciones técnicas y legales.
La Secretaría convocó, además, a todos los eslabones del sector minero a una reunión el martes a las 3:00 de la tarde, en el municipio de Amagá, para planear estrategias sobre la seguridad en la cuenca carbonífera del Sinifaná, donde hay unas 180 minas legales. “Es preciso emprender un plan de acción inmediato para evitar nuevos accidentes”, dijo José Diego Villamizar, director de Fiscalización Minera de Antioquia.
Mientras el gobernador Sergio Fajardo lamentaba lo ocurrido en la vereda La Clara de Angelópolis, al expresar que la “ilegalidad en cualquier sentido es un costo para la sociedad”, familiares de los nueve mineros fallecidos se preguntaban por qué los responsables del sector minero emprenden siempre acciones correctivas sobre los ataúdes, al recordar los 73 muertos que hubo en la mina San Fernando de Amagá, en junio de 2010 y el fallecimiento de otro minero en 2011, en la mina El Desespero.
Sólo después de la tragedia se conoció que el 28 de febrero pasado la Secretaría de Minas, al evaluar aspectos técnicos, legales y de seguridad, había dado un concepto negativo sobre esa mina, que en total cobró la vida de 10 trabajadores.