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Riesgo en La Conejera

Autoridades ambientales investigan si un club social de Suba es el responsable de que a cuatro familias se les venga el cerro encima.

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Un club en la cima del cerro La Conejera es el presunto responsable de que cuatro familias bogotanas, que residen en las faldas de esta colina, hayan tenido que huir de sus hogares, atemorizados por una serie de derrumbes que vienen ocurriendo desde hace cuatro meses y que se intensificaron durante esta oleada invernal.

El jueves, funcionarios de la Alcaldía de Suba, acompañados de agentes de la Corporación Autónoma Regional (CAR), acudieron a la sede del club La Montaña, para obligarlo a suspender los vertimientos de agua que realiza desde hace 33 años sobre el suelo de la colina y que, según hipótesis que baraja la CAR y el Fondo para la Prevención y Atención de Desastres, podría estar causando serios deslizamientos de tierra justo frente al lugar donde hoy se encuentran cuatro residencias.

La situación es crítica para las familias afectadas, según pudo verificar ayer El Espectador al recorrer la zona. Durante los dos últimos días han ocurrido varios deslizamientos, justo al frente de cuatro casas, construidas hace varias décadas en el costado occidental de La Conejera, cuando aún esta zona no había sido declarada reserva forestal especial y parque ecológico de montaña.

Tres de las cuatro familias que residían en la zona decidieron abandonar el sector. Sólo una permanece, con cuatro niños, uno de los cuales caminaba ayer frente a su casa, cuando parte de la montaña se deslizó. “Un árbol le pasó por el lado”, aseguró Natalie, su madre, “quedó todo enlodado por las ramas”.

Ayer en la mañana, mientras el barro seguía bajando lentamente entre pequeñas corrientes de agua, la familia de Natalie se debatía entre irse o no de la zona. Su vecino, Élmer Estupiñán, le recomendó que lo hiciera, pues según recorridos que ha realizado “hay una grieta que se abrió en la parte alta de la montaña, justo en frente de las cuatro casas, poniéndolas a todas en riesgo”.

La CAR investiga si los malos manejos que La Montaña les ha dado a los 1.400 metros cúbicos de agua que recibe mensualmente del acueducto veredal Los Arrayanes, están directamente relacionados con los fenómenos de remoción en masa que amenazan a sus vecinos.

El ingeniero Julián Gaitán, quien atendió la diligencia por parte de La Montaña, asegura que el asunto “no es un problema del club, es de la falta de protección de la montaña sumado a las fuertes lluvias en todo el país”.

Mientras continúa el proceso, el club deberá detener los vertimientos —es decir, sus doscientos socios se quedarán indefinidamente sin agua—. Las familias, entre tanto, siguen yendo y viniendo, sacando sus pertenencias por la inminente amenaza que tienen en frente.

jmaldonado@elespectador.com

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