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Al término de un Consejo de Ministros realizado en Quibdó, el presidente Juan Manuel Santos se comprometió a hacerle frente con todo el poder del Estado a los problemas que hoy aquejan al Chocó, no sólo en materia de seguridad, sino también en cuanto a pobreza se refiere.
“Venimos de un reciente llamado paro armado que duró una semana, pero podemos decir que ya está controlado”, señaló el primer mandatario, quien ratificó la designación de 300 unidades de policía adicionales para el departamento, la creación de un batallón de selva en el municipio de Riosucio y de una unidad del llamado ‘Plan Meteoro’, que se encargará de la vigilancia de las carreteras del departamento, principalmente en la vía que conecta al Chocó con Risaralda. El Gobierno destinará más de 500 mil millones de pesos para la adecuación de las Vías Quibdó-Pereira y Quibdó-Medellín.
Santos le pidió a los chocoanos no dejarse amedrentar por las amenazas de los grupos armados ilegales y confiar en el Ejército y la Policía: “No se dejen intimidar, tengan confianza en la Fuerza Pública. Sólo confiando en la Fuerza Pública podremos seguir avanzando en materia de seguridad (…) el Ejército y la Policía llegaron para quedarse”, dijo.
Precisamente, en diálogo con El Espectador, el alcalde de Riosucio, Cecilio Moreno, denunció que el sábado pasado circularon varios folletos en los que las Farc amenazaban diciendo que su localidad sería el próximo objetivo de ataques y declarándolo a él, a todos los funcionarios públicos y a los jueces como objetivos militares. Moreno le pidió al Gobierno aumentar el pie de fuerza en el municipio. En respuesta, el secretario de Gobierno del Chocó, Ari Mauricio Piñeres, aseguró que la seguridad en Riosucio está garantizada.
Por su parte, un indígena embera del Ato Baudó, quien pidió la reserva de su nombre, reveló que la semana pasada, ante la inmovilización que produjo el paro armado de la guerrilla por las carreteras y los ríos, varios niños enfermos de diarrea murieron al no poder ser llevados a Quibdó para recibir atención médica. Sin embargo, una delegada del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), que hacía parte de la comitiva del Gobierno Nacional, señaló que hasta ahora se conoce de la muerte de dos menores de edad, pero no por diarrea, sino por ajustes de cuentas entre poblaciones de indígenas.
De hecho, la situación de violencia en varios de los municipios chocoanos sigue siendo crítica. Voceros del hospital San Francisco de Asís de Quibdó revelaron que cada día llegan entre dos y seis personas muertas por heridas de bala o de arma blanca, provenientes del barrio El Reposo Tres, el más violento de la capital chocoana.
En cuanto a los anuncios para hacerle frente a las amenazas de los grupos armados ilegales, el presidente Santos se comprometió también a la instalación de tres puentes militares para facilitar la movilidad de la población y el Ministerio del Interior gestionará la construcción de ocho estaciones de policía debidamente dotadas con vehículos. Asimismo, se acondicionarán cámaras de vigilancia en varias poblaciones chocoanas y se terminará la interconexión eléctrica entre El Tigre y Chigorodó, lo cual beneficiará a 30 mil personas.
El jefe de Estado reveló también que la alcaldesa de Quibdó, Zulia Mena, le pidió recursos para terminar el malecón sobre el río Atrato y que en 2018 el municipio sea la sede de los Juegos Deportivos Nacionales. La funcionaria le dijo a este diario que la parálisis que se vivió las dos semanas pasadas por las amenazas de paro armado tuvo más razones psicológicas que otra cosa. “Fue por el miedo de la gente”, declaró.
Santos volverá en 15 días a Quibdó para hacer desde allí su Consejo de la Prosperidad. Sea como sea, la sensación que queda en el departamento es que ojalá y no ocurra lo de siempre: que cuando hay una crisis el Estado va, hace presencia, se hacen miles de promesas y cuando pasa lo más difícil, todo se olvida y el Chocó vuelve a ser tierra de guerra y pobreza.