
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Cerca de 50 mil familias que dependen de empleos directos generados por Corabastos (la central de alimentos más grande del país) amanecieron en vilo. Esperaban que 1.500 camiones cargados de alimentos llegaran a las bodegas y tan solo ingresaron 320. Según Corabastos, durante la mañana del lunes se registró un alza en los productos de canasta familiar entre un 3 y un 150%.
Disminución pero no desabastecimiento. Esa es la conclusión a la que llegó el gerente de Corabastos, Mario Parra: “La mayoría de productos provenientes de Boyacá han presentado una disminución. Aún no hay desabastecimiento, le estamos recomendando a la ciudadanía que intente suplir las deficiencias en papa o arveja con plátano, lentejas, frijol o garbanzo. Todavía existen opciones”. Según la central de alimentos, bajaron los precios entre un 10% y un 16% en mandarina, mango reina, alcachofa, berenjena, rábano rojo.
Con suplementos o no, los cierto es que la central de alimentos está operando tan solo en un 35%. De acuerdo con los comerciantes, en la mañana del lunes ingresaron, máximo, 3.000 toneladas de alimentos, frente a 8.000 que entran diariamente.
El caso de la Corporación Nacional de Comerciantes en Alimentos (Conalco), que opera desde 1975 en Corabastos, demuestra que el problema de disminución de alimentos se ha agudizado en la central. El presidente de esta empresa, Rodrigo Garavito, señala que “de los 50 viajes que llegaban de cebolla cabezona hoy solamente llegaron dos. De los cincuenta de zanahoria que estábamos acostumbrados a recibir, llegó uno. Las pérdidas en los locales varían entre los $10 y $15 millones por semana”.
De acuerdo con Corabastos, los productos que han presentado un alza considerable en los precios son lo que provienen de Boyacá; como la papa, cebolla, zanahoria y arveja verde en vaina. En lo que respecta a la arverja, por ejemplo, Garavito explica que el producto que ha llegado se ha encarecido por el largo viaje que tienen que emprender los productores: “Hace dos semanas la arveja estaba a $80 mil, hoy la consigue a $500 mil el bulto. Tanto los productores de cebolla o arveja se pueden demorar 10 horas en llegar a Bogotá, cuando antes se demoraban cuatro. El proveedor de cebolla, por ejemplo, que viene de Aquitania, tuvo que tomar un trayecto por el llano que resulta muy costoso”.
Frente a esta situación, Garavito y otros comerciantes esperan que el alcalde Gustavo Petro cumpla con la promesa que anunció el 23 de agosto de este año: “Ante un eventual cierre de Corabastos, el gobierno distrital presentará medidas para mitigar el abastecimiento de alimentos. Le he pedido al Secretario de Desarrollo Económico, Carlos Simancas, que diseñe un plan de contingencia que debe incluir transporte aéreo y navegable”.
Este plan, sin embargo, sigue siendo un misterio para los comerciantes de la central. Al respecto, Mario Parra no precisó un plan en concreto: “ Hemos tenido un contacto directo con la Secretaría de Desarrollo Económico para que haya suficiente cantidad de alimentos. Es más que todo un acompañamiento y una invitación para que la ciudadanía busque los alimentos sustitutos.”
El hecho de que el plan de choque aún no haya aterrizado, según Carlos Simancas, se debe a que “no hay desabastecimiento en la ciudad. De hecho, de cinco millones de toneladas de alimentos que ingresan a la ciudad anualmente, 3.200.000 son granos. De éstos, tan solo 300 mil toneladas están en Corabastos. Es decir que el impacto de la central no supera el 10%. No se puede decir que tenemos un saldo en rojo. Ahora, si en algún momento se llega a presentar una crisis, ya tenemos listas las plazas alternativas para que lleguen los vehículos que no han podido ingresar a Corabastos”.
En caso de que la central cierre sus puertas, se pondrían en riesgo 7.000 toneladas de alimentos que se consumen diariamente en la ciudad.”.
svalenzuela@elespectador.com
@santiagov72