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Con marcadas diferencias en el discurso, el Gobierno y las Farc iniciaron un nuevo ciclo de conversaciones de paz en La Habana (Cuba). A la luz de las declaraciones concedidas ayer, existen al menos dos temas que distancian al Ejecutivo y la guerrilla y que se han convertido en puntos de honor. Para el Gobierno se trata de la petición de perdón a las víctimas de la guerra por parte de las Farc, y para la guerrilla, del reconocimiento de las zonas de reserva campesina, como la del Catatumbo (Norte de Santander), y otros asuntos agrarios que son centro de la discusión nacional por cuenta de la iniciativa del Gobierno de cambiar el modelo agrario.
A la entrada del salón de conversaciones, Humberto de la Calle, jefe de la delegación de paz del Gobierno, reiteró que “la guerrilla deberá responder por todo lo ocurrido en medio del conflicto”. Y agregó: “No se trata sólo de que el Estado otorgue garantías. También les corresponde a las Farc brindarlas. Para que cese la violencia. Para que las víctimas estén en el centro de sus preocupaciones. Para que todo ciudadano pueda hacer política sin intimidación”.
Una petición que el presidente Juan Manuel Santos ha hecho en varias oportunidades, la última de ellas en defensa de la constitucionalidad del Marco Jurídico para la Paz, en el Palacio de Justicia, tras reconocer la responsabilidad del Estado colombiano en graves violaciones de derechos humanos: “Si vamos verdaderamente hacia el fin del conflicto, los miembros de las Farc y del Eln, y los desmovilizados de las autodefensas, responsables de violaciones a los derechos humanos e infracciones al DIH, deberán también asumir su propia responsabilidad. Esto es fundamental”, dijo el primer mandatario.
De la Calle insistió también en que el proceso de conversaciones que se adelanta en Cuba no es para que las Farc hagan política, sino para pactar el fin del conflicto. Aseguró que sólo si se pacta un acuerdo sobre los seis puntos de la agenda, el grupo guerrillero podrá hacer política, “sin armas, en democracia, una vez se hayan desmovilizado”; mientras tanto no habrá cese del fuego, como lo ordenó Santos.
Por su parte, las Farc siguen aprovechando cada declaración para hacer política. Su intervención de ayer la dedicaron a la polémica agraria, aunque se está discutiendo sobre participación política y se supone que sobre ese tema ya hay un acuerdo parcial con el Gobierno. En un comunicado le tiraron fuertes dardos al presidente Juan Manuel Santos, a quien calificaron de lanzar al mundo discursos de paz, mientras insiste en “profundizar las causas de la confrontación, como el tema de la tierra”.
Y agregaron: “De nada serviría hablar en La Habana de la limitación de la propiedad de la tierra, del freno a su extranjerización, de su formalización a favor de los pobres y de la soberanía nacional, si el Gobierno convierte lo acordado en palabras vacías que se las lleva el viento”. Se refieren a la intención que tiene el Gobierno de cambiar el modelo agrario del país a través de la modificación del uso y propiedad de las tierras del Estado, o baldíos, que se adjudicaban esencialmente a campesinos, y así, en términos de Santos, “darles seguridad jurídica a los inversionistas nacionales y extranjeros que han invertido o quieren invertir en grandes proyectos agroindustriales”.
Al cierre de su intervención, las Farc insistieron en que el Gobierno “debe abandonar el argumento de que no se dará paso a la Zona de Reserva Campesina del Catatumbo por su ubicación colindante con Venezuela”. Y dieron algunos detalles del acuerdo parcial sobre tierras al que llegaron con el Gobierno, diciendo que el Ejecutivo se comprometió a promover el acceso a la tierra y la planificación de su uso en las zonas de reserva campesina, y que este proceso de consolidación iría acompañado de la formalización de la propiedad de los predios campesinos.
De la Calle, sin embargo, expresó que lo acordado en el tema agrario “supera la visión de una reforma agraria y busca crear transformaciones reales para cerrar la brecha entre el país rural y el urbano” y que se trata de transformar el campo con “beneficios concretos para campesinos y empresarios del agro”.