
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Viviana Miranda ya tenía varias cosas decididas. Un año de casada fue suficiente para darse cuenta de que no quería un proyecto de vida con él, mucho menos tener una familia. “Estaba a punto de decirle que nos divorciáramos, pero comencé por pedirle que nos diéramos un tiempo. Reaccionó mal, y como estábamos pasando unos días donde su hermano, en Medellín, las vacaciones se alargaron”, cuenta Viviana.
A los pocos días notó un retraso. Se hizo una prueba de embarazo. ¡Positiva! “Mi reacción fue de preocupación. Pensaba que el ambiente en el que vivía en esa época no era el adecuado para un bebé, pero también me emocioné mucho y sentí que era una bendición de Dios. Incluso creía —erróneamente— que era una señal del cielo para darle una oportunidad a mi esposo”, recuerda esta madre que sigue unida legalmente a su pareja.
Viviana nunca pensó en que sería una madre soltera. Desistió del divorcio y se esmeró por lograr que la relación funcionara. Pero los problemas fueron más frecuentes durante el embarazo, y una vez nació Rosa le tomó unos días decidir irse “para criarla en un ambiente sano, lejos de su padre”.
Para Viviana, ser madre no es fácil, independientemente de si es soltera o no. “Nadie nace aprendido, pero mi labor con mi hija la hago sin pensar que son sacrificios sino actos de amor”. Y recalca que no siente que ha hecho falta la presencia del padre biológico en su vida ni en la de Rosa y que, a falta de éste, su nena cuenta con tres figuras ejemplo de amor, responsabilidad y respeto: su abuelo y sus dos tíos.
Es publicista y tiene una pequeña empresa de comunicaciones que maneja desde casa y con horarios que acomoda de acuerdo a las actividades y el tiempo que necesite su pequeña, que hoy ya tiene diez años. “Es una niña muy inteligente y madura y en la parte académica se desenvuelve prácticamente sola”, cuenta.
Quienes conocen a Viviana y saben su historia sólo tienen palabras de admiración porque tomó una decisión que ha determinado de forma positiva el futuro de su hija, pero también hay quienes juzgan a las madres que optaron por criar a sus hijos solas. “Si no saben quién eres, tienden a tener prejuicios. Lo sé por los comentarios que hacen. Pero la sociedad es así: hay gente que te señala y hay gente que te aplaude”.