
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El Estado colombiano está empezando a interesarse por entender por qué se ven casos de suicidios en las comunidades indígenas. Así se evidencia en un reciente informe de Medicina Legal en el que recopilaron los registros de estas muertes ocurridas entre enero de 2010 y junio de 2014. Fueron 61 casos: el desamor o los conflictos con la pareja o expareja fueron la principal causa identificada en 20 de las muertes (el 32%). Los jóvenes encabezan la lista: 30 de los suicidios fueron de niños o jóvenes indígenas entre los 10 y los 24 años. En ambas circunstancias, una proporción similar se ve en el resto del país.
La falta de información, no obstante, sigue siendo un obstáculo para comprender esta problemática. En el 59% de los casos no fue posible conocer qué razones o circunstancias llevaron a estas personas a interrumpir sus vidas, y el lío es que la cuenta sigue creciendo: entre mayo y diciembre del año pasado, según conoció El Espectador, se registraron 12 hechos más. Si se tiene en cuenta que en 2013 se supo de 11 casos, se entiende la inquietud de líderes indígenas como Mario Villazón, coordinador nacional de juventudes de la Organización Nacional de Indígenas de Colombia (ONIC): “Si esto sigue pasando, nos va a llevar a un exterminio”.
Hasta ahora sólo se conocen estudios de Medicina Legal y de Unicef. Sin embargo, sus esfuerzos se han visto limitados por el aislamiento de las comunidades y su renuencia a aceptar científicos y personas ajenas en sus territorios. Por eso Sandra Moreno, coordinadora encargada del Centro de Referencia Nacional sobre Violencia de Medicina Legal, considera que es posible que las cifras sean todavía más elevadas. El departamento en el que trabaja la funcionaria coordinó esta investigación, que encontró, entre otras cosas, que de los 61 casos registrados, la mayoría (43) eran hombres y 18 de ellos se dedicaban al campo.
Además de no tener los números claros por falta de acceso a los pueblos indígenas, no hay evidencia exacta de cuáles son las comunidades más afectadas. Sin embargo, con la lista de los departamentos más golpeados, según Medicina Legal (Cauca, Risaralda y Amazonas), y con el estudio realizado por Unicef sobre el suicidio adolescente de indígenas en Perú, Brasil y Colombia, publicado en 2012, es posible identificar los principales pueblos que han registrado suicidios desde 1997: los guambianos y paeces en el Cauca; los embera katíos y chamíes en Risaralda y Antioquia, y los tucanos, desanos, cubeos y curripacos en Vaupés y Amazonas.
Todos estos territorios comparten un contexto violento que, de acuerdo a los informes de Medicina Legal y Unicef, así como a representantes de estas comunidades, influyen en las muertes. En el informe de Medicina Legal se lee que “la correspondencia es absoluta” entre el hecho de que el mayor número de suicidios sea en Cauca y que en esa región los grupos armados ilegales, especialmente las Farc, hagan presión. En los casos reportados en la comunidad embera, por ejemplo, Unicef encontró que en varios suicidios de mujeres, la angustia de ser reclutadas o violadas por grupos armados habrían sido los motivos para terminar con sus vidas.
Las muertes “también coinciden con extensos territorios de intensa actividad extractiva”, indica Medicina Legal. Luis Evelis Andrade, senador del Movimiento Alternativo Indígena y Social, le dijo a El Espectador que estos conflictos, junto con la explotación de recursos naturales por parte de multinacionales, han generado desequilibrio y desplazamientos: “Es como arrancar un árbol de su tierra y echarlo donde no puede coger raíz. La gente no ve posibilidades de vivir con dignidad”. El congresista Andrade ha tenido que soportar este drama en carne propia: 18 miembros de su familia, todos embera katíos del Chocó, se quitaron la vida entre 2005 y 2008.
El estudio de Medicina Legal también destaca el problema del desplazamiento a las ciudades: 38% de los suicidios conocidos ocurrieron en centros urbanos. “Los asentamientos de comunidades en territorios extranjeros pueden influenciar en que haya un cambio en los roles”, explica Sandra Moreno, quien señala que estas transformaciones pueden incidir en los ingresos, cambios en las prácticas y la posibilidad de establecer nuevos vínculos afectivos que no son permitidos por los pueblos indígenas, como las relaciones con personas no indígenas o miembros de la Fuerza Pública.
Para Mario Villazón, esa transformación es el factor fundamental que incide en el aumento de conflictos entre parejas y familias. Sin embargo, es claro que todavía falta mucha información respecto a esta problemática. Por eso, Medicina Legal recomendó que se deben investigar en profundidad las verdaderas causas que están llevando a los indígenas a acabar con sus propias vidas y recordó la importancia de realizar un censo para mejorar el diseño de políticas públicas.