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Luego de que supuestos guerrilleros atentaran contra un tramo del oleoducto Caño Limón Coveñas –a la altura de la vereda La Cristalina en el municipio de Teorama, Norte de Santander– el Gobierno Nacional ordenó el cierre de las bocatomas de los acueductos al norte del departamento, entre ellos Tibú.
Lo anterior, debido a la grave contaminación que se registra en el río Catatumbo tras el ataque, que además provocó afectaciones en la población debido a un incendio de gran magnitud que dejó siete personas lesionadas, 12 viviendas incineradas y 50 familias afectadas.
El hecho fue calificado por el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Gabriel Vallejo, como una ‘catástrofe ambiental’ y un ‘sin sentido’. El funcionario lamentó las acciones violentas que afectan a la población civil y que perjudican los recursos naturales del país.
“En menos de dos semanas han sido dos poblaciones afectadas, hemos ordenado restricción al servicio de agua potable en Tibú, población que tiene 16.000 habitantes”, explicó el ministro en declaraciones recogidas por Caracol Radio.
Ante la emergencia, Vallejo –en coordinación con su homólogo de Minas, Tomas González– lidera un comité de gestión de riesgo en Tibú.