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A las 6:00 p.m. de este jueves 26 de abril, tal y como lo había dispuesto en un comunicado, el Epl reanudó el paro armado en la región del Catatumbo y la tensión volvió a las comunidades. (Le puede interesar: El reciclaje de las guerras en Catatumbo)
Por un lado, el defensor regional del Pueblo Nelson Arévalo Carrascal, quien se encuentra recorriendo la zona, advirtió nuevos desplazamientos de familias de las veredas Llanón, Milagros, La Trocha, San Luis, San Juan y Hoyo Pilón del municipio de Ábrego quienes conformaron un espacio humanitario en el que se refugian 750 personas de 170 familias.
En la vereda San Roque, de San Calixto, también se estableció otro lugar donde los labriegos buscan protección dentro de una escuela. Campesinos de la vereda Astilleros de Hacarí pidieron ayuda pues están pasando hambre y sus animales se están muriendo.
En apoyo a las personas afectadas, la gobernación de Norte de Santander, con el apoyo de la Brigada 30 del Ejército y la Policía del departamento, realizan recorridos por tierra y aire para llevar víveres y elementos de primera necesidad a los puntos donde se concentran los campesinos. (Le puede interesar: Buscando salidas a la crisis humanitaria en el Catatumbo)
En el Tarra, por su parte, varias casas amanecieron pintadas en sus exteriores con frases alusivas al Epl, lo que aumentó la zozobra. Campesinos de la zona le aseguraron a El Espectador que en la vereda Carrizal, corregimiento Mesitas de Hacarí, se han presentado combates -muy cerca de un refugio humanitario- entre los grupos armados ilegales confrontados.
Una fuente aseguró que por esa misma área, “un reducto del Epl incineró una “cocina” del Epl donde producían coca”. Entre tanto, en los cascos urbanos se ha evidenciado el desespero de las personas por abastecerse pues no se sabe hasta cuándo se extenderá la situación. Durante los últimos tres días, el mercado de Ocaña, principal motor de la economía de la región, se ha visto congestionado.