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Llevan dos meses en paro y en reiteradas oportunidades han pedido la renuncia del rector Emiro Madera. La comunidad académica de la Universidad de Córdoba se queja del deterioro en sus instalaciones, de las goteras, de la falta de dotación de los laboratorios, de que no hay dónde acomodarse.
Pero aunque el rector dice que los que claman su salida (cuando faltan tres meses para que se termine su periodo) están detrás de “jugadas políticas” para favorecer a futuros candidatos, la Asociación Sindical de Profesores Universitarios de Córdoba (ASPU), ha sido enfática en denunciar que Madera, “aparte del olvido en que tiene sumida a la universidad, ha venido firmando contratos que no están encaminados a resolver las necesidades urgentes”, dice José Gabriel Flórez, presidente de la ASPU.
Entre los contratos, Flórez menciona que el rector ha gastado durante dos años consecutivos más de $220 millones anuales por el alquiler de tres camionetas para movilizar al vicerrector académico, al vicerrector administrativo y al secretario general. “Con esa plata pudo haber comprado los carros, además hay sospechas de que esos vehículos se los alquiló a miembros administrativos de la Universidad”. A esta acusación específica, el rector responde que ya los organismos de control realizaron la investigación respectiva y no encontraron ninguna irregularidad.
Contratos como este motivaron que el Consejo Superior de la Universidad tomara la determinación de limitarle al rector su “poder decisorio” en las contrataciones en un 90%. Antes de la medida, Madera podía adjudicar contratos por dos mil salarios mínimos legales vigentes al año y (más de $1.000 millones) ahora podrá contratar hasta un límite de 200 salarios mínimos legales (hasta $120 millones). “Todo gasto o contratación que quiera hacer Madera por encima de los 200 SMMLV debe ser aprobado con el Consejo Superior”, reza el comunicado del Consejo.
Madera dice estar tranquilo con su actuación, y reitera que lo que está sucediendo dentro de la universidad no es otra cosa que una lucha de poderes, como antesala a la elección del nuevo rector. “Allí lo que hay es una proceso de desinstitucionalización. Lo que está pasando es un juego de poder y esa dinámica, que es netamente política, la han convertido en huelga”, dice el líder educativo.