
Las primeras dos mujeres que ocuparon la dirección de Cromos fueron la veterana Elvira Mendoza, quien llegó en 1978 y se quedó dos años, y Margarita Vidal, que saltó de la redacción a la dirección, y allí permaneció cuatro años, durante los cuales la revista ganó varios premios y renovó su prestigio. Pero Margarita salió amenazada del país tras intervenir como asesora en la Comisión de Paz de Belisario Betancur. En 1982, Cromos publicó en exclusiva la cumbre en la selva de Caquetá, convocada por Bateman Cayón, del M-19, para iniciar los diálogos de paz. Su autora fue la temeraria Ligia Riveros, quien en 1986 recibió el Premio Simón Bolívar por la crónica El que tortura la paga, sobre la médica Olga López, víctima de las medidas represivas del Estatuto de Seguridad.
A comienzos de la década, el Grupo Grancolombiano, de Jaime Michelsen Uribe, compró la mayoría de acciones. Puso como gerente a Rafael Sanabria y de director a Julio Andrés Camacho —hijo del poeta Arturo Camacho Ramírez—, quien tras el escándalo financiero adquirió la revista hacia 1985. De finales de ese año son las portadas más devastadoras de Cromos, con el terremoto de Armero y la hecatombe del Palacio de Justicia.
28 de agosto, 1989. Retaguardia en peligro. Algunos personajes se reconocen de espaldas, como es el caso de Luis Carlos Galán, captado en pleno discurso, durante el que señaló: “¡Ahí están! … van a acabar con el país”.
Antonio Morales y Fernando Garavito fueron dos jefes imaginativos que pusieron una agenda nueva de país. En la edición de los 95 años (2011), Antonio Morales explicó su sistema para hacer las asignaciones: “En pleno consejo de redacción me ponía de espaldas al mapa de Colombia, y a varios metros y a ciegas lanzaba una bolita de plastilina. Luego buscábamos el lugar: Álvaro García y Fabio Serrano se van para allá tres días a ver lo que consiguen”. Y todas eran exclusivas.
Cuando Cromos cumplió 70 años, la redacción estaba integrada por Pedro Claver Téllez, Fernando Cortés, Heriberto Fiorillo y Hollman Morales, además de los citados. Entre los colaboradores estaban Ernesto Samper Pizano, Eligio García y Germán Espinosa. El jefe de fotógrafos era Jorge Torres, y en su equipo figuraban Fabio Serrano, Daniel Jiménez y Guillermo Tapia. Rosario Del Castillo (Camándula) tuvo la primera columna de humor escrita por una mujer. Y de finales de los 80 es la serie de crónicas de Germán Castro Caicedo sobre los capos del narcotráfico.