

Un reino donde las mujeres son tratadas como menores de edad. En realidad, es peor que eso, en esta tierra ni siquiera son tratadas como niñas. No estoy dando el contexto de una novela de fantasía, estoy hablando del reino de Arabia Saudita, en donde las mujeres se les oprime a través de la polémica ley de custodia. En otras palabras, si una ciudadana no tiene un marido, un papá o incluso un hijo que cumpla este abominable papel, está desamparada.
Si una mujer va a pedir trabajo, debe tener la autorización de un hombre.
Si va a solicitar un documento, como el pasaporte, las autoridades le exigen la firma del “hombre responsable”.
Dicho permiso es imprescindible para que un médico la atienda, para casarse, para salir del país.
En un lugar sin libertad, Apple y Google dejan que los árabes descarguen Absher, una aplicación que tiene varias funciones, entre las que se encuentra vigilar los movimientos de las mujeres y darles el aval para que puedan subirse a un avión, matricularse en una universidad o asistir a una cita médica porque le duele el estómago. Como Whatsapp, sus alertas vibran al ritmo de una notificacion.
Este programa facilita trámites. A través Absher, cualquier persona nacida en Arabia Saudita puede solicitar cédulas o revocar licencias de conducción (También le puede interesar Lo que viven las mujeres en Arabia Saudita).
El pasado 11 de febrero, Ron Wyden, senador demócrata de Estados Unidos, escribió una carta a Tim Cook, responsable de Apple, y a Sundar Pichai, de Google, para que retiren la aplicación de su tienda de descargas. “Ya no es noticia que la monarquía saudita quiere limitar y reprimir a las mujeres, pero las empresas estadounidenses no deben posibilitar ni facilitar el patriarcado del gobierno saudita”, manifestó el político del estado de Oregon.
Hasta el momento las empresas no han respondido. Varias activistas de Arabia Saudita que residen en otros países, han respaldado la iniciativa del senador, entre las que figuran Hala Aldosary y Aziza al-Yousef, reconocidas académicas que lideran ‘I am my own guardian’ (Yo soy mi propia guardiana), una campaña que busca tumbar la increíble e injusta ley de custodia.