
Según el nutricionista Rubén Bravo, aunque la Navidad no es la fecha más indicada para ponerse a régimen, sí es la más idónea para plantearse objetivos realistas, como mantenerse en el peso actual o intentar no aumentar más de un «kilito». Para las personas que estén en su peso el límite lo ideal sería aumentar, como máximo, entre uno y dos kilos, que no les costará perder tras las fiestas. Pero, para quienes tengan sobrepeso u obesidad, su objetivo debe ser mantenerse, porque de lo contrario podrían subir de 3 a 5 Kilogramos en 2 o 3 semanas.
Para evitar pasarse de la raya el equipo de nutricionistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), en vocería de Rubém Bravo, nos dan cinco consejos que nos ayudarán a celebrar la Navidad sin ganar más peso de la cuenta:
Aperitivos, Bebidas, Compensar, Dulces y Economía, son las cinco palabras claves o “regla ABCDE” que debemos tener mente, si queremos que la multitud de cenas, comidas y celebraciones que ocurren entre las vísperas del 24 de diciembre no repercutan en nuestro peso, salud y silueta.
Aperitivo: Veinte minutos antes de una comida o cena.
A todos nos habrá ocurrido que, después de un aperitivo o picoteo típico de un domingo, afrontamos la comida posterior con mucho menos hambre, por lo tanto, si utilizamos este truco para “engañar al estómago” y esquivar los kilos de más, entraremos en la comida y cena principal con mucha menos hambre y reduciremos las cantidades y las calorías ingeridas.
Bebidas: Afrontar el alcohol con inteligencia.
Si sabemos elegir bien, podemos reducir el aporte calórico de las bebidas alcohólicas hasta en un 60%, sin tener que renunciar a ellas, para conseguirlo, el IMEO recomienda añadir gaseosa al vino o la cerveza; tomar el ron ‘light’ (existen variedades con la mitad de calorías sin perder su sabor); así como sustituir los «chupitos» (sorbitos de bebidas alcohólicas como el tequila) por una copa de champán o cava; y el vodka, por el soju, un licor coreano menos calórico.
Compensar: Un día restrictivo después de una comida copiosa.
Cuando nos sentamos a la mesa los platos apetitosos, junto con la euforia de la celebración y lo embriagador de las bebidas, merman nuestra voluntad y nos hacen olvidar las promesas de adelgazar o perder peso. No se trata de pasar la festividad sin probar bocado fuera del régimen, sino de disfrutar la comida con cierta moderación y, el día siguiente, compensarlo con una dieta restrictiva.
Dulces: Consumirlos a partir del 20 de Diciembre.
De acuerdo a Bravo, «muchas familias comienzan a comprar dulces navideños a partir de la primera semana de diciembre, incluso algunos a finales de noviembre». Desde el IMEO recomiendan comprar los dulces navideños a partir del 20 de diciembre y en cantidades justas para evitar que sobren después de las fiestas.
Economizar: Platos deliciosos, saludables y baratos.
Tanto para nuestra economía como para nuestra salud, es importante calcular las cantidades y raciones según el número de comensales para no tener que afrontar, además, la tentación de ingerir las sobras en los días posteriores a la celebración. Para reducir el gasto de las familias en Navidad, se sugiere apostar por las carnes y pescados blancos, como el pavo, la merluza o el bacalao, que son de presupuesto razonable, alta calidad nutricional y bajo aporte calórico.
A estás cinco medidas podría agregarse una sexta recomendación encaminada a preservar nuestro ánimo durante los días festivos, según Rubén Bravo:
«Tenemos que cuidarnos para evitar que la excepción se vuelva la regla. Los empachos de estómago continuos, acompañados de las altas dosis de azúcar contenidas en el alcohol y los postres navideños, pueden disparar nuestra ansiedad y alterar el equilibrio emocional, obrar con moderación nos asegurará un buen sueño y descanso, sin restarnos disfrute y celebración, y nos librará de caer en tendencia depresiva al retirar los excesos de azúcar y haber engordado varios kilos tras las fiestas».
Sin embargo, el consejo más importante que da el nutricionista es “no abandonar el esfuerzo y los hábitos, y seguir pesándonos una vez a la semana, para llevar un control exhaustivo y añade que los cinco consejos del «ABCDE para engordar lo mínimo» no son tan difíciles de aplicar. Si evitamos excedernos en dulces y alcohol, el 80% del trabajo ya está hecho, pues la mayoría de los aperitivos y platos fuertes navideños son bastante razonables y saludables para realizar una dieta.