

Al mirarnos al espejo de nuestros 99 años, volvimos a reconocer ese mundo femenino en ebullición del inicio en nuestras primeras portadas. Y frente a ese cálido reflejo quisimos acentuar, otra vez, sus refinadas maneras en el mundo Cromos de los nuevos tiempos.
Esta es la razón por la que quisimos ambientar, en esta nueva etapa de la revista, fiel al papel y entusiasta frente al mundo digital, las condiciones ideales para el reencuentro de dos roles protagonistas en nuestra historia: la contadora de historias y la mujer hedonista; la fémina reflexiva y la vanidosa, la actualizada y la caprichosa, para volver a recorrer, de la mano con ambas, el terreno seguro de la credibilidad, la colombianidad y la elegancia.
Tumbamos todas nuestras páginas como muros viejos y levantamos otras que tuvieran relevancia y generaran esa atmósfera fresca de un periodismo que vuelve al glamour y los detalles, para que nuestras lectoras descubran su propia realidad, se detengan y se deleiten como lo hacen con su grupo de amigas.
Como en toda celebración convocamos a los cercanos a la revista a que participaran en la construcción de esta nueva casa Cromos. Celebramos que un hombre exitoso y carismático como Carlos Vives aceptara de corazón contarnos sus historias cada quince días. Igual, festejamos que una mujer apasionada como Kika Rocha sea nuestra crítica observadora de las sociales y la moda. Le damos la bienvenida a María Consuelo Araújo, con su sensibilidad por Colombia, a Antonio Sanint con sus instantáneas desabrochadas de nuestra sociedad, y a un gran empresario colombiano que se aventuró a escribir de economía para ellas bajo el seudónimo «Pianoman».
Más amigos irán llegando para enriquecer la aventura de nuestro periodismo escrito. Cromos te acompaña.