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En un mar de dolor

Ni los destrozos, ni los cerca de 10.000 muertos y 14.000 desaparecidos, han
opacado la entereza de Japón tras el terremoto del 11 de marzo. Lejos de
suscitar lástima, las víctimas han inspirado el más profundo respeto por
la forma en que han afrontado el drama y, por supuesto, una rotunda
solidaridad.
 

Por El Espectador
30 de marzo de 2011
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