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Extrema obsesión

Muchas mujeres pueden desencadenar pasiones desenfrenadas en sus parejas. ¿De qué depende? Habilidad femenina, perdición masculina.

Por El Espectador
24 de junio de 2010

Ellas aseguran que no alardean. Que eso se lo dejan a los hombres, a quienes les es permitido hablar de sus batallas sexuales. Pero sí fanfarronean. No pocas veces se oye a muchas mujeres describirse como unas maestras del sexo. Se sienten las mejores amantes y están convencidas de que entre sus piernas ellos están perdidos. Algunas se ufanan incluso de convertir en unos títeres a quienes comparten la cama con ellas. “¡Encoñe!”, lo llaman con desparpajo.

El diccionario de la Real Academia Española lo define así. “Encoñarse: dicho de un hombre: Sentir atracción sexual por una mujer hasta llegar a tener obsesión por ella”. Otras acepciones van al mismo punto: “Es estar muy apegado a una mujer por los favores sexuales que presta”. ¿Pero sólo los varones son víctimas del ‘encoñe’?

“Tradicionalmente, sí. La palabra deja claro que es ella la que tiene el poder de causar eso en el hombre”, explica el psicólogo Javier Medina, quien aclara: “Aunque esto no está muy documentado, es común que algunos hombres tengan una mujer con tan buen performance que luego no se pueden despegar de ella, no encuentran otra amante que iguale a la dueña del coño que los enloquece. Pero esto no llega a ser motivo de consulta. Cuando la obsesión los lleva a perder su vida, su trabajo, su casa, es cuando llegan al consultorio”, asegura.

La mujer objeto del desenfreno sexual generalmente conoce su poder y trata de aprovecharlo al máximo. “El género femenino siempre ha vivido tan reprimido que cuando alguna se da cuenta de sus habilidades sexuales es capaz de manipular a su pareja y manejarla a su antojo. Sienten que tienen el control y se enorgullecen de ello, saben cómo enganchar al hombre en cuestión y manejan a placer esa dependencia.

Los hombres pueden llegar a perder la voluntad y hacer cualquier cosa por esos momentos de placer”, explica la doctora Sara Rodríguez, muy crítica con el género. “Manipular a un hombre por sexo no debería ser motivo de orgullo. Ser buena amante, sí”, sentencia.

Para el sexólogo José Manuel González, el ‘encoñe’ no es exclusivo de los hombres. Advierte que ellas pueden llegar a sentir una obsesión incontrolable por su compañero y querer tener muchos encuentros sexuales con él. “A las mujeres también les gusta el sexo, ya pasó la época en que se reprimían, y cuando encuentran un buen compañero de cama se pueden encaprichar con él. Ellas siempre buscarán amantes excepcionales, y con eso me refiero al sexo”.

González agrega que una obsesión sexual puede durar entre dos y tres años. “Si surge un sentimiento puede extenderse por mucho más tiempo. Es cuestión de saberlo manejar”. “Conozco parejas que empiezan con una relación puramente sexual, ‘encoñe’ puro, pero llegan a tener hijos y esa pasión dura muchos años, la idea es ser abierto a experiencias, hacer cosas diferentes”, explica Shirley Mier, del Centro de Psicología y Sexología del Caribe Cepsisex. “Hay límites, pero cuanta más confianza exista en la pareja, el apego sexual será mayor”, advierte.

El quid del asunto, según los expertos, está en la habilidad sexual que tenga la mujer. “Si ella sabe bien cómo manejar los músculos vaginales va a volver loco al que sea”, asegura el doctor González. “Este dominio, sin embargo, requiere de entrenamiento y práctica. Existe una táctica llamada pompoarismo, muy popular en Tailandia y que ya se enseña en Colombia, que consiste en que las mujeres aprendan una serie de ejercicios para aprender a hacer muchas cosas con su órgano sexual”, concluye.

Patricia Caro, una mujer de 30 años confiesa: “El auténtico poder nuestro está allí, en jugar con ellos en la cama y fuera de ella. ¿Encoñarse? Es cuestión de táctica saber cómo amarrarlos”.

En Colombia existen profesores de pompoarismo. Mayor información en www.drjmgonzalez.com

 

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