– Ser de cualquier edad, aunque la edad puede variar según el lugar y el mercado.- Trasladarse de un burdel a otro o trabajar en diversos locales.- Ser escoltadas cuando van y vuelven del trabajo, compras, etc.- Tener tatuajes u otras marcas que indiquen que son “propiedad” de sus explotadores.- Trabajar muchas horas por día o tener pocos o ningún día libre.- Dormir donde trabajan.- Vivir o viajar en grupo, algunas veces con otras mujeres que no hablan el mismo idioma.- Tener muy pocas prendas de vestir.- Tener prendas de vestir que son en su mayoría del tipo de las que se utilizan para el trabajo sexual.- Saber decir sólo con palabras relacionadas con el sexo en el idioma local o en el idioma del grupo de clientes.- No tener dinero en efectivo propio.- Ser incapaces de mostrar un documento de identidad.
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