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Juan Pablo Raba el eterno viajero

Cuando le preguntan al actor Juan Pablo Raba cómo se define él responde «como un nómada», porque ha pasado sus 34 años viajando de país en país por razones de estudio, trabajo, o siguiendo a su familia.

Por El Espectador
29 de marzo de 2011
Juan Pablo Raba el eterno viajero

Raba, elegido por nuestras lectoras como uno de los hombres más guapos del país, habló con Ellas sobre el significado de cada paraje en su vida.

Estados Unidos es importante para mí porque allí pasé muchos veranos cuando era niño, en campamentos; y más recientemente porque estudié teatro en Nueva York (2002), que se convirtió de alguna forma en mi ciudad creativa, en una pequeña musa.

España es mi segundo país. Viví allá 14 años, cuatro cuando era muy niño y después, de los 10 a los 20 años, la época del colegio, los amigos, la adolescencia. Tuve una vida muy familiar a pesar de que mis padres estaban divorciados; mi papá (Ricardo) vivía con su esposa y siempre tuvimos una casa con perros, gatos. En España estudié publicidad y administré bares y discotecas. Un día decidí buscar un camino diferente y en un principio caí en Argentina.

Argentina para mí es vacaciones con la familia de mi padre (quien falleció cinco meses atrás). He pasado allí casi todas mis navidades, es muy agradable porque es en pleno verano. Argentina significa el reencuentro con mis primos, uno de ellos Gonzalo Laura, una de las personas más importantes en mi vida.

Venezuela es bien importante porque siempre me recibió como uno más de ese país; me dio una gran oportunidad en mi carrera, las productoras confiaron mucho en mí. Empecé a ser reconocido gracias a Venezuela. Y Colombia es todo para mí, es mi decisión de vida, anhelaba mucho volver. Estaba un poco cansado de sentirme extranjero; tenía gran necesidad de raíces, de volver a mi madre y su familia, y a mis grandes amigos. Además tengo una fascinación por la mujer colombiana.

Mi primera audición para ser actor fue pésima. Llegué de casualidad; en principio no quería ser actor sino presentador, pero por algún motivo vieron mi hoja de vida y me llamaron a un casting de actuación. Yo les advertí que no tenía ni idea de actuar y me dijeron que igual lo hiciera. El final el veredicto fue: “sí, eres un desastre, pero puedes tener madera. Ve a estudiar”. Más adelante el maestro Edgardo Román, en una audición, me dijo que tenía talento, que me veía futuro, y ahí decidí que quería dedicarme a la actuación. Él fue un impulso para empezar, ha sido muy importante en mi carrera.

Crónica de una muerte anunciada fue mi primera obra de teatro. Era un actor muy joven todavía y tuve la suerte de compartir con monstruos de la actuación como Edgardo Román, Julián Román, Andrea Guzmán, Santiago Moure, Orlando Lamboglia. Yo era Bayardo San Román, quien desencadena la tragedia del libro. Estaba muy asustado. El estreno fue en el Jorge Eliécer Gaitán (2000); pensar en el momento en el que se apagan las luces y se escucha el aplauso del público todavía me pone los pelos de punta. Después de eso sólo he hecho participaciones especiales en teatro, nada profundo por falta de tiempo.

Ahora estoy grabando en Bogotá la segunda temporada de Los caballeros las prefieren brutas. Hace unas semanas terminé el rodaje de una película en México que se llama El cielo en tu mirada, y el 20 de junio arranco en Caracas una película llamada Secreto y confesión.

Twitter lo uso como medio de comunicación directo con mis fans (112.688 seguidores), con la gente que lo apoya y lo sigue a uno. Lo utilizo también como medio de expresión para decir cosas que me agradan y otras con las que no estoy de acuerdo. Es muy importante lo que está pasando con Twitter a nivel de protestas; yo escribo sobre adopción de animales, derechos de la mujer, y otras campañas en las que estoy muy involucrado.

 

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