
La búsqueda incontestable de la botánica en la inspiración de la industria textilera ha sido permanente.
Hoy, la primavera que vive la moda viene cargada de recuerdos botánicos, que visten diseños modernos basados en épocas pasadas. Un ejemplo contundente es Versalles. Al pasado rimbombante se suma el tema eco-sostenible y la permanente búsqueda de coser manualmente, como en épocas pasadas.
Durante el periodo de la construcción de los jardines de Versalles, bajo el dominio del Rey Luis XIV, quien personalmente diseñó sus magníficos caminos y laberintos de plantas, árboles y flores, se generó una tendencia y un sello personal en la fabricación de telas en una industria textil precaria, inspirada en las plantas y los productos salidos de la tierra y los pájaros, insectos, mariposas y flores.
Desde siempre, diseñadores de renombre como Christian Dior han convivido con el alma de las plantas, permitiendo que estas les murmuren al oído su mágica existencia. Los creadores han tenido pequeños paraísos ocultos donde no solo se han refugiado sino que, además, se han dejado llevar por esa fuerza natural para satisfacer sueños e inspiraciones, que luego han plasmado en sus diseños. Dior, con su Chateau de Colle Noire, que acaba de reabrir sus puertas en Normandía, donde se refugiaba a crear magnificas combinaciones entre sus viñedos y olivos, que cultivaba con dedicación además de sus rosas, hortensias y lirios blancos.
Todo esto se veía reflejado en sus presentaciones, adornando jarrones en su casa de alta costura en la Avenue Montaigne de París, embellecida por el decorador del lujo Eric Chauvin.
En Italia, Valentino imprimió sus primeras telas de decoración con libélulas y flores de naranjo y las infaltables hortensias. El monograma del canvas del maletero francés Louis Vuitton está inspirado en el lirio japonés.
Los jóvenes diseñadores de hoy siguen con devoción el tema del mundo exterior, no solo como fuente de inspiración sino como filosofía de vida reflejada en texturas y diseños. La antropóloga de la moda Simona Segré Reinach, explica el fenómeno como una necesidad de acercamiento al verde de la naturaleza, buscando una relación más íntima con lo que nos rodea y contrastando con la fabricación masiva de productos sin vida propia.
La biosfera está en peligro y la industria de la moda es, en gran parte, responsable. Textileros y diseñadores sienten, con razón, que deben plasmar su imaginario y su legado verde para los tiempos venideros. ¡Que viva la moda verde y natural, ojalá en materiales eco-sostenibles!
Eterna inspiración
Dolce&Gabbana ha hecho presentaciones en su residencia de la colina de Portofino, siempre con la fuerza de la naturaleza, presente con el romanticismo de las flores con toda su exuberancia y colorido, en carteras, zapatos y prendas, llenando de primavera los armarios de las mujeres que los siguen.
Desde su refugio en Marruecos, en el jardín Majorelle, donde se escondía a dibujar entre las palmeras de dátiles, Yves Saint Laurent produjo las colecciones más alucinantes llenas de texturas y colores exóticos, que llenaron de sofisticación étnica a sus clientas. Hoy, ese jardín está abierto al público, como un verdadero museo de plantas exóticas y botánicas.
Fotos: cortesía.