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“La inseminación artificial, el camino a la felicidad”: Doctora Clown

A sus 47 años, Luz Adriana Neira, conocida también como “Glugly” decide darle un sí a la maternidad.

Por Redacción Cromos
16 de diciembre de 2015
“La inseminación artificial, el camino a la felicidad”: Doctora Clown

Nacida en Armenia, Luz Adriana tiene los mejores recuerdos de su niñez. Viene de un hogar amoroso, cálido, y con bases sólidas que le han permitido ser quien es todos los días de su vida. Como ella misma lo define “era un hogar muy acomodado”, acomodado porque ocho hijos se acomodaban en una sola habitación, lo que a hoy le parece el resultado fundamental de su vida.

Sus padres nunca tuvieron la posibilidad de darse lujos, solo asumieron la vida y las necesidades con alegría y sin tiempo de quejarse. Trabajadores incansables, con una entrega desmesurada por cada uno de los integrantes de la familia que un día decidieron formar y con un legado que hasta el día de hoy es la herencia, la impronta, de que cuando algo se quiere lograr solo hay que mirar la meta y avanzar, sin mirar el problema.

Fiel creyente de que cuando se tiene una visión o un deseo que realmente sale del corazón, no se buscan pretextos para dejar de hacer, sino que cada uno de ellos se convierte en una escuela de aprendizaje que da paso al crecimiento, y al desarrollo que cada uno como persona recibe.

Hoy en día, estas ideologías de vida se ven reflejadas en su trabajo. Es la cofundadora de la Fundación Doctora Clown en Colombia,  una organización sin ánimo de lucro dedicada a potenciar la Salud Emocional de los colombianos mediante la Terapia de la Risa. Lo hacen a través de la creación artística-temática de servicios de pedagogía Lúdica Empresarial con la técnica Clown.

Una tarea de precisión, pues depende no solo de un buen y oportuno chiste, sino también de tacto. Nunca visualizó lo que significaría comprometerse con las necesidades, los tropiezos y la soledad, por lo que debió concentrarse en llevar a la cima una titánica labor: llevar alegría y esperanza a las personas hospitalizada por medio de la terapia de la risa.

“Glugly” es el resultado de un proceso que esta mujer ha desarrollado durante dieciocho años, por medio del cual, ha conseguido darle a los otros lo que siente por dentro. Cuando ella se viste de clown es como si cogiera el mundo con sus manos, jugara e hiciera malabares con él; estos factores la hacen regresar a su infancia, la fuerza para continuar y no desfallecer a pesar de la escases, que al final no es más que el resultado de un enriquecimiento constante donde el personificar a una clown, logra superar la nostalgia que nació en su niñez.  

Involucrar este personaje mágico en un contexto hospitalario, donde todo es blanco y en silencio, no parecía muy funcional ante los ojos de nadie, al principio no encajaban en ningún lado. La maravilla fue que con el paso del tiempo los pacientes se fueron enamorando de la imagen, el arte, la calidad, la entrega y la constancia, rompiendo la barrera de la rutina hospitalaria.

La risa como idea de vida

Luz Adriana es provocadora de risas, sensaciones y emociones. Hace reír, sentir y reflexionar con su visión del mundo y sus intentos de posarse por encima de sus fracasos. Muestra su vulnerabilidad sin tapujos. Es una persona soñadora, activa y extrema en calidad.

Cree en la capacidad que tiene de lograr las cosas y en Dios, porque considera que la malgama de estas dos energías permiten llegar a un estado de plenitud total. Creer en ella y en el otro es fundamental, y asegura que no creerse necesaria es importante para tener éxito, resultado que se evidencia en las responsabilidades que se otorgan a los demás.

Caerse o tener tristeza para ella es maravilloso. Esos polos son su vitalidad. Se proyecta y ve las cosas antes de que sucedan, piensa en grande y una de sus normas de vida es que el ejemplo lo da con ella misma, sin exigir lo que ella no está dispuesta a dar.

Una líder con los pies en la tierra

Luz Adriana manifiesta que aprender es siempre esencial. No solo se trata de buscar recetas de forma instantánea para hacer mejor las cosas. La disposición de aprender de uno mismo es mucho más efectiva para encontrar los porqués y los nuevos rumbos que hagan mejores personas.

El empoderamiento para ella significa opinar, crecer, desarrollarse y “es importante encontrar una dirección que permita a cada persona ser gerente de su puesto, de su propia vida”. Es un desarrollo en conjunto, formador de liderazgo que visualiza, gestiona y permite disfrutar el camino, el instante. Considera que tratar de tapar y corregir los defectos que tiene, es negarse a la posibilidad de ser ella misma. La energía debe estar enfocada a maximizar los rasgos fuertes que tiene y definitivamente es mucho más efectivo hacer un cambio positivo en la vida para crecer a partir de las debilidades.

La inseminación artificial, el camino a la felicidad

Su felicidad en este momento está reflejada en el ser que crece día a día dentro de ella. Asegura que es una es una bendición y la verdadera razón de su existencia. Hace tres años se dio cuenta de que toda su vida la había enfocado hacia los demás, su razón de ser o filtro eran los otros y se  “abandonó” por completo, hasta que un día se levantó y la vida la sacudió tan fuerte que tomó la decisión de ser mamá.

Con 47 años, el miedo a engendrar era uno de los motivos que la detenían a tomar las riendas del asunto. Asegura que adoptar en Colombia es muy difícil, por lo que acudió a Germán Arango, un amigo ginecólogo obstetra especializado en fertilidad y reproducción humana, el cual le practicó unos exámenes y le indicó que su deseo de ser madre podría ser real, su cuerpo estaba sano.

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Tenía tres personas en mente para aventurarse en esta nueva etapa, sin embargo, para ella la decisión ya estaba tomada, su ex pareja sería el hombre indicado para ser el papá de Mia, él aceptó, razón por la cual se siente infinitamente agradecida.

Pese a que la sociedad pueda tildar su decisión, lo único que siente a su edad es alegría. La emoción la invade y lo que más la llena de felicidad es que la gente la ve de otra manera, como ella misma lo define “es como si uno estuviera en una cápsula y viera los problemas a través de unas distancias gigantes, de tal manera que cuando llegan a ti, no te tocan y es un escudo gigante  que no permite que te quite la paz”.

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La fuente de felicidad y de alegría está desde el momento en que decidió concebir. Se siente privilegiada por Dios, quien fue el artífice de ese milagro de vida. Se siente amada y resume toda su plenitud en que está recibiendo el amor que le ha dado a los demás toda su vida.  

Esta mujer, líder, es alguien distinto, no porque busque ser diferente, sino porque gracias a sus actitudes y aptitudes sobresale de entre un grupo de personas entre las que se desenvuelve personal y profesionalmente. La claridad, voluntad y determinación la ubican en una posición para hacer trascender una visión e influir positivamente en el comportamiento de los demás, lográndolo por medio de un buen eco: su risa.  

Fotos: Daniel Álvarez.

Redacción Cromos

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