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La maternidad me dividió, no me multiplicó

Nos han educado para creer que somos heroínas a las que nada les queda grande, pero esto dista mucho de la realidad.

Por Redacción Cromos
30 de junio de 2017
La maternidad me dividió, no me multiplicó

Por: Juliana Molina. 

Ser mamá me dividió en todos los sentidos. Dividió mi cuerpo y mi corazón. Me convertí en mitad mamá, mitad profesional, mitad esposa, mitad ama de casa, mitad hija, mitad hermana, mitad nuera, mitad cuñada y mitad amiga. 

En algún momento creí que en realidad me multiplicaba, que era una súper mujer con súper poderes, capaz de hacerlo todo. Que este cuento de la liberación femenina me había hecho libre y no esclava. Eso creí.

Pero eventualmente supe que sí era una esclava. Vivía ansiosa por no querer defraudar a otros. Y yo era la última en mi lista de prioridades. 
Terminé sintiendo que todo lo hacía a medias y muchas veces mal. Estaba con los niños, pero sin disponibilidad emocional. Dormía con mi esposo sin saber cómo había estado su día. Trabajaba sin cesar y descansaba poco. No hacía ejercicio, ni meditaba o escribía. No alimentaba el alma. 

Y cuando por fin lograba escribir, meditar y ejercitarme, oía una voz que me señalaba, que me reclamaba por no aprovechar el tiempo para producir.

Entonces paré, respiré y pensé: ¿Esto puede esperar? ¿Es verdaderamente necesario que lo haga todo? ¿Es importante que mi casa esté como una tacita de té? ¿Qué quiero ser hoy: mamá o emprendedora? ¿Quién me necesita más?  Si sigo el modelo que me impone la sociedad, ¿qué es en realidad lo que les aseguro a mis hijos?

Finalmente respondo que quiero ser una profesional activa, que me gusta servir y que me interesa pensar en algo diferente a mis hijos. También quiero meditar y escribir. Quiero hablar con mi esposo de mi día y del suyo, ir a cine, visitar a mi mamá, quejarme con mis amigas de lo duro de la maternidad, darle gusto a mi suegra, visitar a mis cuñados y a sus hijas… Pero también me reconozco incapaz de hacerlo todo, así que decidí quitarme la bella y seductora capa de súper héroe. Acepto mis roles a medias y escojo al menos una cosa al día para hacerla muy bien.

Probablemente es conformismo o resignación, pero si quiero ser una mamá que está presente en la vida de sus hijos y si quiero servir a otras personas, me toca así, a paso lento. 

Paro, pienso y respiro, y cada día elijo qué haré bien y que el resto quede a medias. Me reconozco a medias sin que eso me etiquete como mediocre. ¿Es frustrante? Mucho, en realidad. Por eso necesitamos esposos que también participen activamente en la casa, en la crianza  y en la sexualidad. Que verdaderamente compartan la vida con nosotras. Si es así, tener una familia será una elección. 

Paro, pienso y respiro. Analizo la sociedad, la educación que recibimos, las competencias que queremos para nuestros hijos, los valores que apenas reconocemos, la velocidad de la vida, y me digo con el corazón consternado: algo estamos haciendo mal y de mí depende no echarlo todo a perder.
Creo genuinamente que hacer algunas cosas a medias es un buen comienzo para empezar a hacer la diferencia. Acepto mi realidad y lo que es realmente importante para mí.

* Juliana Molina es madre de tres hijos y fundadora del blog Mamás al Ataque (www.mamasalataque.com), en el que escribe sobre maternidad, crianza, valores y educación. Además ofrece talleres de crianza para que los padres, docentes y terapeutas de hoy se sientan capaces y seguros de criar y educar niños felices, seguros, resilientes y amorosos.

Foto: iStock.

Redacción Cromos

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