“Las alegrías, al mar
nunca se le quitan.
Suyas, mías, qué más da,
si están a la vista,…
Alegrías que me falten,
él me las fabrica.
Desde sus lejos profundos
a mí se encaminan.
Y aquí en los ojos, las suyas
se vuelven las mías”.
No sé si ellas saben de estas letras pero actúan como si lo supieran. Ya no hay figuras ni risas rígidas, todas se mueven sin pedir permiso, muy frescas, rebeldes e infantiles como se mueve la brisa. Las muy recias vuelan como crestas de espuma y las muy etéreas aterrizan, rompen como olas ante la mirada minuciosa de nuestra fotógrafa invitada María Elisa Duque. El mar con las reinas sólo murmura caricias.