
En familia de médicos no entran dudas. En mi familia hay tres médicos, dos cirujanos y un pediatra. Las preguntas sobre cualquier enfermedad, anomalía en mi cuerpo, rasquiña, carranchín, ciclo menstrual, bebés o posibles bebés han sido resultas siempre con celeridad y claridad extrema. Para desarrollar este tema, acudí a una de estas fuentes de conocimiento anatómico, además de, como ya saben, mis amigas, principales fuentes de inspiración y sabiduría.
Lo primero que me dijo mi fuente oficial (el pediatra) cuando le pedí un consejo para los padres primerizos que quieren volver a la cama con su mujer es que, afortunadamente, los hombres de esta época ya no son macho alfa y eso nos pone en un panorama absolutamente pasible. “Recomiendo el diálogo. Hoy en día el hombre está sensibilizado con los temas femeninos, se pone en los pantalones de la mujer, es consciente de su rol y de la igualdad de ambos géneros. Ya no es el macho alfa que eran padres y abuelos”, dijo. El doctor me lanzó una reflexión que bien habría podido venir de un amigo con algo de experiencia en el tema, por eso increpé su respuesta y después recibí mi regaño: “si me estás pidiendo un consejo te voy a hablar, además de como médico, como el padre primerizo que fui hace cinco años”. Punto para el doctor.
Y después acudí a mi amiga, madre primeriza hace ya varios años. Ella me confesó que después del parto quedó hecha un mar de hormonas. “Un día estás feliz, al otro aburrida; un día estás excitada, al siguiente gritas si te miran la panza que sigue pareciendo de embarazada. Es difícil hasta para ti lidiar con tus cambios de ánimo”.
También me explicó cuáles son los deseos sexuales de una mujer que acaba de tener un hijo. Aceptó que, como es obvio, el cansancio muchas veces nubla el deseo sexual. Y si a esto le sumamos las recomendaciones del médico “duerme cada vez que tu hijo lo haga porque debes reponer horas de sueño”, el tema del sexo se convierte, en algunos casos, en un sacrificio, y bueno, los sacrificios por lo general valen la pena.
Ahora, cada mujer y cada caso es diferente. Si una mamá ha tenido su hijo por cesárea sabe, que tiene una herida que debe sanar antes de cualquier acto que pueda incomodar esta zona. Y la que ha experimentado parto natural debe esperar, por lo menos, que su zona íntima haya liberado los puntos, si los tuvo, para volver al terreno sexual. Lo que recomiendan la mayoría de sexólogos es respetar la denominada “dieta” de la mujer, que supone 40 días de reposo en los que el cuerpo está volviendo al estado anterior, lo que no significa que se deban omitir los juego sexuales. Recuerden señores que la penetración no es la panacea, y que un buen ratico de sexo oral, orgasmo de pezón (del que hablaremos con profundidad más adelante) o toqueteo placentero puede resultar un buen antídoto para salir del estado papás 24/7.
Los hombres deben ser conscientes que en esta etapa la mejor solución es la comprensión. Muchas no se sienten a gusto con su cuerpo, pero desean volver a conectarse a través del sexo con su pareja, incluso llegan a preocuparse (palabras de experta) porque sienten la necesidad de un encuentro pero, en muchos casos, la energía no les da.
“Ya no se hace cuando uno de los dos miembros de la pareja quiere sino cuando el bebé quiere, literal. Cuando está dormido hay que aprovechar así uno esté mamado, a la vez las mujeres necesitamos un descanso del rol de mamás. Queremos ratificar ese lazo sexual con la pareja, sentir que seguimos siendo atractivas y disfrutar otras cosas distintas a la maternidad”, afirmó mi fuente.
En cuanto a los sentimientos de los hombres, meterlos a todos en un mismo grupo también puede sonar ridículo. Afirmar que quieren hacerlo todo el día mientras ven a su pareja cambiando pañales, preparando tinas, alimentando y a la vez manteniendo en orden el hogar es falso. Más en tiempos donde las tareas de la casa y de la familia se dividen. Los hombres también se cansan, no tienen licencia de maternidad, deben seguir trabajando en horario de oficina y llegar a la casa a contribuir con el nuevo oficio y a encontrarse en una nueva vida en pareja, ahora con un miembro más que no se puede aquietar a su conveniencia.
Restablecer el contacto sexual es necesario. Que no le coja la noche con esta tarea.
Consejos para restablecer la sincronía sexual 1. Recuerde que su pareja es su cómplice, no su enemiga. Están juntos en este nuevo oficio. Póngala de su lado háblele con ternura y exprésele sus deseos. Juntos podrán encontrar el momento indicado para jugar. 2. No querer tener sexo no significa ausencia de deseo. Recuerde las variables antes mencionadas, cansancio, estrés, preocupaciones de primíparos, siga intentando, pero trate de buscar el momento más oportuno. 3. Si la mayor parte de la atención se la lleva el cuidado del hijo, es necesario revisar, primero, el cuidado del padre, y esto implica todos los aspectos (incluido obviamente el sexual), pues un hombre contento transmitirá felicidad a su hijo. Foto: iStock.