

«La maternidad es lo más bello que Dios nos ha dado a las mujeres. Uno puede ser madre sin tenerlos, a través de la adopción. Es algo que uno disfruta mucho, en cada etapa.
Yo a veces recuerdo lo que los hijos hicieron o hacen, a los cinco, a los siete años, y veo esa evolución de cómo van creciendo y, en silencio, me digo, ‘cómo está de grande’, ‘cómo está de adulto’, ‘mira lo que está aprendiendo’.
Día a día mis hijos me enseñan cómo ser mejor persona. A medida que van creciendo, tienen su forma de ver las cosas y me corrigen, dan consejos o me hacen caer en la cuenta de que no siempre tengo la razón.
A medida que crecen, ellos creen que uno no sabe lo que ellos sí saben, cuando uno ya pasó por todas esas etapas. Entonces, les escucho sus consejos y muchas veces tienen razón. Todos los días le aprendo algo nuevo a cada uno y al mismo tiempo digo: “tranquilo, cuando tengas tus hijos te vas a dar cuenta de que yo era la que tenía la razón”.
Siempre supe que quería ser mamá. Nunca me puse a pensar cuántos hijos quería. Sencillamente fueron llegando mis cuatro hijas y mi hijo, porque así es la vida. Tampoco estuve buscando el hombre, que es lo que la gente siempre pregunta.
Cada uno de mis hijos es un mundo aparte y uno tiene que hacer switch para entender a cada uno. Atender su mundo, entenderlos y pararles bolas a todos por igual.
«Paulina no está asumiendo un rol como Miss Universo. Ella está haciendo que Miss Universo sea Paulina Vega. Esa es la verdad»
Con Paulina hablo todos los días, por Whatsapp o por Skype, obviamente no es lo mismo que tenerla en casa, pero hoy en día con las comunicaciones todo es más fácil.
A ella siempre la hemos apoyado, la decisión que ella hubiera tomado sobre su carrera, por ejemplo, si hubiera querido ser deportista, la hubiéramos apoyado igual. Esto es un trabajo, está representando al país, es bueno para ella, es un trabajo al que ella se dedica con consistencia y conciencia. El reinado le sirve para muchas cosas. La hace crecer a ella como persona, madurar de una manera impresionante.
Desde los 20 años, como Señorita Atlántico, ella se está enfrentando a los periodistas, atendiendo preguntas, se hizo cargo de su vida, ha vivido sola en un apartamento. Entonces, la apoyamos 100% y lo asumimos como si a ella la hubiera contratado una empresa y estuviera cumpliendo con su contrato.
Desde que ganó, hasta hoy, no ha pasado un solo día en que no se hable del tema, aquí en la oficina (soy la jefe de la división de costos del Cerrejón) tengo una banda de reina madre en la entrada, a donde voy, en los medios. Creo que todavía estamos tratando de asimilar todo esto. ¡Es una felicidad muy grande!
Todos los hijos traen felicidad. Me pongo igual de feliz con la corona de Paulina como cuando estoy con mi hijo en un partido de fútbol y mete un gol.
Lo más lindo que tiene Paulina, ‘Pau’, como le decimos en casa, es su personalidad. Como todos, a veces está de malgenio, cansada, con hambre… Tiene una forma de ser tan divertida, que siempre que estás con ella te ríes de cualquier cosa. Esa risa que ella suelta, esas carcajadas repentinas son encantadoras. No es muy pechichona ni querendona, es más independiente. Es fresca.
Ha sido difícil que esté radicada en Nueva York, nos hace mucha falta, pero uno disfruta todo lo que ella está haciendo y compensa un poquito la ausencia. Sabemos que es temporal.
La veo mucho más madura de lo que era. A veces me sorprendo de su capacidad de desenvolverse en un escenario, ante los periodistas, y hacer su show, por decirlo así. Y cuando veo sus fotos, de una carcajada o haciendo gestos, me digo ‘ahí está pintada’.
Laura Dieppa es madre de cinco hijos, cuatro mujeres y un hombre. Cristina y Laura están casadas y viven en Barranquilla, Valeria es universitaria, Juan Pablo cursa bachillerato y Paulina es Miss Universo.
Cuando la veo en las entrevistas, dejo que sea ella misma. Trato de no darle muchos consejos sobre si me gustó esto o aquello, porque cualquier comentario puede coartar una expresión de lo que ella quiere decir, de quien ella es. Paulina no está asumiendo un rol como Miss Universo. Ella está haciendo que Miss Universo sea Paulina Vega. ¡Esa es la verdad!
‘Pau’ no ha estudiado ni actuación o presentación, nada sobre cómo acceder al público, y ella tiene una capacidad de hacerlo, que la verdad me sorprende.
Es supremamente inteligente. A sus 22 años sabe muy bien qué está haciendo, por qué lo está haciendo y cómo lo quiere hacer. Nos pide muchos consejos sobre cómo manejar algunos asuntos, eso sí, todo lo que le dijiste, eso no fue. Hace lo que ella piensa. Ella nos consulta, no obstante, sabe muy bien cuál es su posición. Y normalmente tiene la razón.
Se da gusto en comprar ropa, le encanta, con todo lo de Señorita Colombia y Miss Universo se ha dado cuenta de lo importante que es cuidar la imagen. Tiene una capacidad para detectar y elegir lo apropiado. Arma unas pintas divinas. Vamos a una tienda y yo digo ‘no hay nada, vámonos’ y ella ya tiene 10 cosas en la mano y ya sabe cómo las va a combinar.
Cuando ‘Pau’ está cumpliendo su agenda yo trato de no molestarla, porque está en su cuento, está trabajando, está en su “oficina”. Y en el diario vivir, cuando hablo con ella, de lo que menos conversamos es de lo que está haciendo en Miss Universo. Hablamos de la universidad, de sus estudios, de la familia…
Desde que ella ganó, el 25 de enero, no hemos tenido la oportunidad de estar con ella en familia, relajados. La extraño mucho en todas las comidas familiares, cuando vamos a cine. Todo es más calmado ahora, no hay tanta gente en casa. No se oyen tantas conversaciones por ahí.
Quisiera que mis hijos pensaran que yo traté de ser la mejor mamá del mundo y que siempre les inculqué que lo más importante es que ellos sean felices. Que no tienen que aparentar ante nadie. Que no necesitan plata para ser felices y que la felicidad la tiene que encontrar uno como persona, ni siquiera en la pareja.
Ojalá me recuerden diciendo “Mi mamá era lo máximo”.
‘Pau’ me ha sorprendido cuando se refiere a mí en las entrevistas, me ha dado bastantes palmaditas, cuando dice que me admira mucho, que soy muy trabajadora. He quedado feliz y conmovida, porque jamás me lo había dicho personalmente”.
Fotos: David Schwarz