

¿Qué tienen en común un mafioso, el conductor que no quiere ceder ni media pero si ganarlas todas, el policía que hace su diciembre a punta de sobornos, el delantero de fútbol que ahoga el partido con su angurria, y la ridiculez de un revolucionario que mutila personas inocentes buscando un poco de justicia social? Todos ignoran aquel dicho que dice que: “al que escupe para arriba, en la cara le cae”. Todos desconocen la forma en que sus actos se relacionan con los órdenes y contextos más amplios y por eso desconocen las consecuencias que estos les traerán de vuelta.
El mafioso que siembra violencia terminará en la cárcel o la tumba; el conductor neurótico no sabe que sus pitazos le serán devueltos; el policía vende el respeto por el soborno y acaba pisoteando la autoridad que después le niegan; el delantero angurrioso pierde el equipo y pierde el partido; y el revolucionario que mutila personas buscando un poco de justicia social se convierte en un terrorista que arruina la vida de las personas.
Todos compartimos este tipo de ignorancia. Y por eso, por su ceguera y la mía, se derrite el Ártico, prolifera el hambre, se agotan los recursos no-renovables, languidecen las instituciones, reina la violencia y se trastorna nuestra salud física y mental. No hemos entendido que nuestra forma de mirar, que reduce y separa está haciendo pedazos nuestro mundo.
Ilustración: Jorge Ávila
Somos bastante inteligentes pero poco sabios. Porque aquello que la humanidad ha llamado sabiduría desde tiempos inmemoriales reposa sobre una forma de ver el mundo, que en lugar de reducir y separar, liga las partes a las totalidades y los contextos y esa forma de ver es la mirada sistémica.
Y para ilustrar esa mirada quisiera utilizar las palabras del Gran Jefe Seattle, aborigen norteamericano, cuando en una misiva al presidente Franklin Pierce le dice: “Cuando los hombres escupen en el suelo, se están escupiendo a si? mismos. Esto es lo que sabemos: la tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra. Esto es lo que sabemos: todas las cosas están ligadas como la sangre que une a una familia. El sufrimiento de la tierra se convertirá en sufrimiento para los hijos de la tierra. El hombre no ha tejido la red que es la vida, solo es un hilo más de la trama. Lo que hace con la trama se lo esta? haciendo a si? mismo”.
Estas palabras nos transmiten tres ideas fundamentales de la mirada sistémica. La primera es que “el hombre no ha tejido la red que es la vida, solo es un hilo más de la trama”, es decir: hace parte de algo mayor, de una totalidad más grande que le da sentido. Lo anterior plantea que solo podemos captar el sentido de algo si observamos la totalidad más grande que lo abarca. No podemos comprender un riñón sin el cuerpo humano donde adquiere sentido. Podemos diagnosticar a un niño con hiperactividad, pero cuando entendemos que su comportamiento escolar es una forma de hacer que su familia disfuncional se comunique, entonces su comportamiento adquiere otra dimensión. Esa es la magia del pensamiento sistémico.
El Gran Jefe dice que “todas las cosas están ligadas”. La mirada sistémica propone que cuando pensamos en “cosas” o “entidades” aisladas, nos estamos engañando. Lo importante no son las cosas sino las relaciones y los procesos. Solo observando las relaciones y los procesos podemos comprender la complejidad del mundo y de las personas. Podemos gritar indignados ante la violencia colombiana, llamar terroristas a los grupos armados, pero cuando observamos las relaciones y procesos: inequidad, exclusión social, olvido del campo, falta de capacidades y dotaciones para la participación política, el catalizador del narcotráfico, la corrupción de los grupos de poder, la miopía de los gobernantes, entre muchas otras, nos damos cuenta de que el síntoma es la guerra, pero la enfermedad es otra, y así no jugamos juegos mentirosos.
Porque “las cosas están ligadas” al comprar cierta marca de arroz podemos estar pagando sufrimiento, por eso la cocaína de la fiesta es la miseria del campo, por eso la inocente visita a la página de porno garantiza la pederastia y la trata de blancas. Por eso un acto de bondad aquí se multiplica allá, por eso la enseñanza desprevenida puede cambiarle la vida a un desconocido.
También dice Seattle que “el sufrimiento de la tierra se convertirá en sufrimiento para los hijos de la tierra”. Y este concepto es bastante simple, pero sus repercusiones son transformadoras. En un mundo donde todas las cosas están ligadas, nuestras acciones no siguen líneas rectas de causa y efecto, sino círculos que vuelven sobre nosotros. Celia Cruz lo decía claramente: “con la vara que midas, te medirán”. O mejor: el que escupe para arriba ignorando la circularidad, termina recibiendo su propio escupitajo.
No contaminamos a la tierra, nos contaminamos a nosotros mismos; la agresividad que mostramos en el trancón es la intolerancia que nos devuelve la calle; el precio de la inequidad y la exclusión son los muros dentro de los que tenemos que encerrarnos; la indolencia que le mostramos al mundo es autoabandono. El egoísmo, desde la mirada sistémica, es la menos sabia de las estrategias.
Alejandro Jodorowsky resume bien esta ley de los círculos que vuelven a nosotros cuando dice que “lo que das te lo das y lo que quitas te lo quitas”.
Estas tres ideas tienen la fuerza para cambiar al mundo: relacionar las partes y el todo, los elementos a los contextos; observar las relaciones y los procesos y no las entidades; tener en cuenta que las acciones tienen un efecto circular que vuelve a nosotros de una u otra forma. Si les damos un lugar en nuestra vida nos sentiremos más completos, conscientes y empoderados.
El pensamiento sistémico ya no es un lujo sino una necesidad para nuestra supervivencia. La carta del Gran Jefe termina diciendo: “¿Do?nde esta? el matorral? Destruido ¿Do?nde está el águila? Desapareció. Es el final de la vida y el inicio de la supervivencia”.
Películas:
El efecto mariposa
El estudiante Evan Treborn descubre que puede regresar al pasado y cambiar las cosas. El título recuerda la máxima que reza: “El aleteo de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo”.
Babel
En Japón, Marruecos y EE.UU. se conectan historias de vida, desde la tragedia, la rabia y la ausencia de solidaridad, en esta cinta. Parábola moderna sobre la soledad y la necesidad de mirar al otro.
Video:
¿Qué es la percepción sistémica?
En este video con un fragmento de La Leyenda de Bagger Vance, se explica qué es la percepción sistémica, gracias a un campo de golf.