
Los niños a quienes sus padres alzan y abrazan generosamente durante sus primeros años de vida, perciben a través de este contacto la seguridad que necesitan para ir explorando el mundo, lo cual contribuye a un mejor desarrollo de sus capacidades intelectuales y sensoriales.
Experto del Jardín Infantil ‘El Rincón Del Tercer Puente’, aseguran que el contacto físico, especialmente durante los primeros años de vida, también juega un papel primordial en el desarrollo del vínculo entre el bebé y sus padres, que es la base de la futura seguridad emocional.
Los resultados de importantes investigaciones sobre el tema han demostrado que el grado de tranquilidad y sosiego de los infantes está directamente relacionado en muchos casos con la calidad y cantidad de contacto físico con sus padres.
Por el contrario, se ha visto que los niños que tiene poco contacto físico son con frecuencia muy ansiosos y que esta carencia puede hacer que se aferren continuamente a su papá o a su mamá con angustia, o que desprecien las demostraciones afectivas de los adultos y rehuyan todo contacto físico por temor a ser rechazados. Es usual, además, que los niños en estas circunstancias interpreten la falta de caricias como una falta de amor por parte de sus padres.
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