
Una de estas, la Secretaría Distrital de la Mujer desde hace 3 años vela por una vida libre de violencia, el derecho a un trabajo digno, a una cultura no sexista, y a una salud plena para las mujeres.
En Colombia no hay una estadística exacta de violencia contra las mujeres, sin embargo, en Bogotá, en el año 2014, registraron alrededor de 8.400 denuncias por violencia intrafamiliar, alrededor de 120 homicidios de mujeres se encuentran dentro de las estadísticas.
Por eso, dentro del apoyo que brinda la Secretaría, existen unas líneas de atención para las mujeres de Bogotá a quienes les vulneran algún derecho. Una de ellas es la púrpura, la cual es atendida por profesionales, enfermeras y psicólogas, quienes cuentan con conocimientos y experiencia especializada en atención a mujeres que han sufrido de: violencia cometida en privado o público, afectaciones en su salud mental, barreras de acceso a servicios de salud, entre otros.
Para esto existen unos refugios como escenarios propicios en los que las mujeres que se comuniquen con la línea púrpura reciban apoyo jurídico, social, psicológico.
Y, sumándose a esta labor, el Ministerio del Trabajo, en alianza con Masglo, busca que las mujeres se empoderen de sus finanzas y no regresen a sus agresores por la necesidad de una dependencia económica, a través de una formación. En este, se capacitan en algún oficio y así, al terminar el proceso se puedan vincular a la seguridad social.
Lo que buscan el Ministerio de trabajo y la Secretaría de la Mujer es concientizar a la comunidad para que ningún tipo de violencia sea aceptado y si existe, sea denunciado a tiempo para acudir al apoyo necesario que les recordará que no están solas.
¿Qué deben hacer las mujeres que están siendo vulneradas?
Acudir a las comisarías de familia. Allí tienen unas hojas para evaluar el nivel de riesgo por medio de una serie de preguntas y puntajes, dependiendo de estos, la comisaría toma una decisión. Pueden darles una medida de protección, donde el agresor no se puede acercar y otra medida más integral donde las mujeres pueden ser remitidas a una institución de protección para vivir lejos de su agresor.
En estos lugares, pueden reconstruir sus vidas. Es un proceso de sanación física y emocional que refuerza lo que ellas quieren ser en la vida; si es ser emprendedora o buscar un empleo según sus cualidades, capacidades y calificaciones.
¿Qué pueden hacer las personas que se dan cuenta o que saben de las agresiones hacía alguna conocida?
Hay una ley que es la 1257 y dice que “la violencia hacia la pareja es un delito que puede denunciar cualquier persona” antes sólo podía denunciar la víctima. Desde el cambio en el 2008 ya se puede denunciar al agresor de una amiga, por ejemplo, y la violencia debe estar acompañada jurídicamente, ya que una denuncia sin respaldo puede terminar en más violencia.
Por eso se creó la línea púrpura, que tiene un respaldo institucional con apoyo psicosocial y jurídico. Tenemos casas de refugio para casos extremos y otras que están ubicadas estratégicamente en cada localidad, para la atención previa y un acompañamiento posterior.
La idea es construir una nueva sociedad con referentes de identidad de género, luchando contra el machismo.
¿Cuál es el aporte de Masglo en esta campaña?
Lo primero es tener una línea de esmaltes con nombres que empoderen a las mujeres, como valiente, frentera, independiente y autónoma, pero además sacamos un esmalte color púrpura que tiene el número de la línea a la cual se debe acudir en caso de sufrir violencia.
La idea es que no importa quien eres, nadie tiene porque cortarte los sueños y si alguien los interrumpe debes acudir a nosotros. Un esmalte siempre está en la cartera, la manicurista se convierte en terapeuta y justamente ahí es donde nace la denuncia, cuando se empieza a contar todo.
El regalo de Masglo también tiene un concepto importante, más que ser un esmalte, es un mecanismo de denuncia que vela por los derechos de la mujer de hoy en día.
Foto: Flickr.