

Somos los protagonistas de nuestro viaje a la luz. Mensajes desde mi consulta
Desde hace alrededor de treinta años acompaño a personas en proceso de duelo. No tengo la menor duda de que lo que más desean es recibir un mensaje de consuelo de su ser querido. Un reporte que les diga: “Crucé al otro lado, llegué bien, todo en orden”. Algo que les confirme que él o ella sigue vivo; quieren cerciorarse de que, aunque no tiene el cuerpo físico con que lo conocieron, su esencia, su alma, no ha muerto y los continúa amando y cuidando. Anhelan recibir un consejo, un mensaje de cariño y, además, con gran frecuencia, desean saber cómo quiere la persona que ahora está en el mundo espiritual que se cumplan sus últimas voluntades y se disponga de sus pertenencias. Usualmente no quieren ir en contra de los deseos de su ser querido.
Muchos de ellos acuden a mi consulta porque en mi familia algunos tenemos un talento inusual: a veces nos podemos comunicar con las personas fallecidas que viven en el mundo espiritual. No es tan raro como parece, ya que a través de la historia de la humanidad son muchas las personas que han tenido este tipo de comunicación. A algunas les ha sucedido que ocasionalmente han visto a su ser querido fallecido y recibido sus mensajes, ya sea en sueños o estando despiertos, en una experiencia reconfortante y transformadora. No tiene explicación sencilla, es un fenómeno generalmente espontáneo y que rara vez se repite a voluntad.
También existen los reconocidos médiums, quienes tienen el talento o el don de comunicarse con las personas que habitan en el mundo espiritual, independientemente de que las hayan conocido o no, y pueden trasmitir mensajes de esa dimensión a la nuestra. Lo hacen voluntariamente.
Por fortuna, actualmente se acepta cada vez más esta actividad, y existen millones de ejemplares de libros de médiums reconocidos que han ayudado a un gran número de personas tanto a procesar su duelo como a comprender mejor la vida en el mundo espiritual y por lo tanto a disolver el temor a la muerte.
Si bien mi formación profesional es la de médica, buena parte de mi trabajo actual incluye el acompañamiento a hombres y mujeres en duelo. Tengo claro que muchas personas no me buscan como terapeuta sino como médium y comprendo el gran valor que tiene para ellas poder recibir un mensaje de cariño y consuelo desde el más allá.
Durante tantos años de compartir con muchas familias sus procesos de duelo, entendí que, si bien estos mensajes no son suficientes para aliviarlos, sí son de enorme ayuda para dar los primeros pasos en el camino de sanar la herida que produce la partida de un ser querido. Es un trabajo largo y delicado: incluye sanar muchos elementos, y esto requiere reconocer que nuestro ser querido está bien, uno de los pilares de este proceso de sanación.
Producto de ese trabajo con centenares de pacientes son los libros Experiencias con el Cielo, Mundos Invisibles y Cómo es el Cielo. En ellos narro los mensajes que han dado personas desde el mundo espiritual a sus seres queridos. En el primero hago énfasis sobre cómo es la vida en el Cielo, lo cual permite comprender la realidad de la existencia en el mundo espiritual y perder el temor a la muerte; en el segundo, profundizo sobre el proceso del duelo, explico los mecanismos que durante él se producen en el subconsciente y sugiero herramientas para ayudar en la resolución de la pena. El tercer libro es un recurso ilustrado para que en una familia donde hay niños o jóvenes puedan facilitarles procesar el duelo de un ser querido. Recibir múltiples mensajes tanto escritos como personales agradeciendo, pues al leer estos libros han podido perder el temor a la muerte o dar los pasos para superar la muerte de un ser querido, ha sido la mejor recompensa que puedo recibir al escribir sobre un tema para muchos temido pero que, en realidad, cuando lo comprendemos, nos permite tener una perspectiva más amplia y bella de la vida.
Al haber acompañado a decenas de pacientes a morir, he tenido el privilegio de conversar y trabajar profundamente sobre las preocupaciones humanas presentes cuando nos acercamos a nuestra propia muerte. He visto cómo las grandes necesidades de ese momento se enfocan en el deseo de poder aliviar el sufrimiento de nuestros seres queridos. Han sido estas hermosas y profundas conversaciones las que me han convencido de la necesidad de escribir este cuarto libro y proponer el Legado de amor como una valiosa herramienta para la vida y la muerte.
De los mensajes recibidos he aprendido que en ese mundo espiritual les importan muy poco los temas materiales, y por el contrario están muy atentos a los estados emocionales de sus seres queridos. Al saber que sus familiares y amigos cuentan con este legado de cariño, gratitud y perdón, pueden adaptarse mejor a su nueva vida en esa otra dimensión, ya que sus seres queridos cuentan con estos auténticos mensajes de consuelo. Rara vez sacamos el tiempo para compartir nuestros sentimientos, los cuales, una vez escritos o grabados, podremos tener la seguridad de que se convertirán en un tesoro para quienes los reciban.
Un legado de amor: un trabajo de generosidad, un manual de sanación
Con este manual, Legado de amor, busco aportar mi granito de arena para que cualquier persona que lo desee pueda dejar una maravillosa herramienta de consuelo y sosiego a sus seres queridos para que estos puedan contar por escrito o multimedia con valiosos mensajes de cariño, amor y enseñanzas que tanto ayudan a sanar.
El objetivo de este proceso es plantear algunas reflexiones para poder tomar decisiones personales, prácticas y amorosas que nos permitan facilitar el duelo a nuestros seres queridos en el momento de nuestra partida, recordando que somos protagonistas de ese regreso a la Luz y que es mejor hacerlo mientras aún tenemos el ánimo, la salud y la conciencia para hacerlo. Para realizar esta tarea no hace falta estar enfermo ni tener cerca la muerte. Solo se debe tener el deseo de aliviarles el duelo a nuestros seres queridos en el momento en que nos corresponda trascender.
Propongo el trabajo del legado de amor como una herramienta útil para ayudar a procesar la experiencia y el dolor que involuntariamente causaremos a nuestros seres queridos en el momento de partir al Cielo.
Este manual es un testamento o, mejor, un legado de amor y gratitud para quienes nos acompañaron en la vida. Es el reflejo de esa huella original e irrepetible que marcamos durante nuestro paso por la vida en aquellos que nos rodean y una forma de conservarla con amor y en paz.
Es una oportunidad para que plasmes tus sentimientos de amor, gratitud y perdón; también las enseñanzas y valores en los que crees, así como tus últimas voluntades para ser entregados a tus seres queridos en el momento de tu partida. Será un tesoro para ellos ya que tendrá tu nota personal y única.
Hacer esta tarea incluye abrir un espacio para hablar sobre cómo queremos nuestros rituales de despedida y sobre la forma en que nuestra familia y seres queridos pueden honrarnos cuando llegue la hora de hacer nuestro tránsito hacia el Cielo.
Es también una oportunidad para expresar decisiones importantes que, al ser dejadas por escrito, nos ayudan a evitar confusiones y disgustos entre nuestros seres queridos. Hacer esta tarea de corazón y con honestidad nos permite aliviar parte del agobio que estas situaciones tan dolorosas ocasionan, y podrán proporcionarnos algo de consuelo y tranquilidad tanto a nosotros cuando partamos al mundo espiritual como a nuestra familia.
Al dejar escritas las disposiciones y solicitudes personales sobre la distribución y uso de nuestras pertenencias materiales, tendremos la tranquilidad de que nuestros seres queridos conocerán nuestra voluntad con claridad y sabrán cómo obrar en consecuencia.
Enfermedad y muerte digna
Quiero resaltar que en esta propuesta de trabajo podemos hacer explícito qué tipo de ayuda deseamos recibir en el ocaso de la vida o en caso de enfermedades graves e incurables, y cómo queremos que nos apoyen en el proceso de afrontar nuestra muerte, abriendo el espacio adecuado para hablar sobre nuestra muerte digna. Estas son situaciones acerca de las cuales es muy importante hablar antes de que se presenten, ya que ocasionan infinidad de dudas y confusión, que se pueden aliviar si hemos compartido previamente la manera como queremos afrontar la enfermedad y la muerte.

CAPÍTULO I
¿Qué es morir?
El reflexionar sobre la muerte tiene por objeto producir un auténtico cambio en lo más hondo del corazón. Muchas veces esto exige un período de retiro y contemplación profunda, porque solo eso puede abrirnos verdaderamente los ojos a lo que estamos haciendo con nuestra vida.
El libro tibetano de la vida y de la muerteSogyal Rimpoché
¿Qué es partir al mundo espiritual? Es morir. ¿Qué es morir? Es el momento en que abandonamos definitivamente nuestro cuerpo físico —el que realmente muere y con él la ilusión que lo rodea— y pasamos a una dimensión espiritual donde continuamos vivos, en un despertar a la verdad, el amor y la belleza.
Es casi imposible que nuestra partida no ocasione algún tipo de dolor, confusión e impacto, pero estos pueden ser aliviados, al menos parcialmente, gracias a un legado de amor, como el que planteo en este libro.
Tengo la certeza, luego de recibir centenares de mensajes de personas que han fallecido, que poder ver desde la dimensión espiritual que nuestros familiares y amigos logran procesar nuestra partida con paz, y que cuentan con instrucciones claras para gestionar nuestras posesiones materiales, nos facilitará hacer la transición a esa dimensión de la mejor manera posible.
Paulatinamente la humanidad ha ido confirmando que, después de la muerte, la vida continúa en el plano espiritual. Desde allí podremos ver cómo prosigue la vida de nuestros familiares y amigos en la Tierra. Recordemos que cuando el espíritu abandona el cuerpo físico al morir, no se convierte en alguien diferente a lo que era.
Lo que nos importa en la Tierra nos seguirá importando en la otra dimensión. Quien fallece mantiene su personalidad, solo que su punto de vista es usualmente más amplio y sus sentimientos más serenos y pacíficos. En especial, en la primera etapa luego de la muerte, mantiene emociones y sentimientos parecidos a los que tenía en su vida terrenal. Por ello es de vital importancia que su duelo sea procesado con la mayor paz y gratitud posible. Eso es lo que busca este libro, armonía para el que se va y para los que se quedan.
Quisiera que recordaras que en esta tarea no estarás solo. Tu alma, que es tu ser sagrado, te acompañará y guiará. Es la misma fuerza que te acompañará y guiará cuando regreses al Hogar. Es la misma que, si se lo permiten, ayudará a cada una de las personas que amas a elaborar tu duelo y sanar con tu legado de amor.
¿Por qué es tan difícil enfrentar este tema?
No enfrentamos el tema de la muerte porque no es fácil. La muerte duele. Las emociones, sentimientos y creencias que la rodean hacen de ella uno de los mayores misterios que acompañan la vida del ser humano. Las culturas ancestrales la aceptan y la viven como algo natural. Sus creencias les permiten tejer una relación con la muerte como parte del tejido de la vida. Hacen de ella un momento sagrado; comprenden que es un regreso al hogar de la Luz, la entrada a un mundo de paz.
Deseo que Legado de amor te permita tener la certeza de que tus seres queridos van a contar con una ayuda, proveniente de ti, que los acompañará durante el proceso del duelo. Si además has procurado sanar al máximo posible los vínculos, podrás seguir el curso de tu viaje al mundo espiritual sin culpas, temores o resentimientos que te retengan en un mundo que ya no es el tuyo.
En nuestra época podemos recuperar ese conocimiento, perdido en parte por los enormes progresos que en el sostenimiento de la vida ha hecho la medicina. Nuestra cultura moderna ha logrado prolongar la vida del cuerpo físico como nunca antes se había visto, pero no hemos avanzado mucho en la comprensión de la necesidad de una muerte digna. A los médicos se nos entrena para luchar contra la muerte, no para hacer un acompañamiento amable y humano al final de la vida.
Todos queremos morir de forma natural y pacífica, mas pocas personas pueden decidir las condiciones de su muerte, como logran hacerlo algunos maestros orientales. Ella puede llegar inesperadamente. Esto hace que a su alrededor se tejan creencias que nos impiden hablar de ella en primera persona y obstaculizan poder vivir un poco más pacíficamente nuestro regreso al Cielo. Eso lo podemos cambiar. En Legado de amor te entregaré herramientas para lograrlo.
El miedo
El miedo a hablar acerca de la muerte nos lleva a dilatar diálogos, acuerdos y decisiones y nos impide dejar clara nuestra voluntad acerca de temas concretos y útiles tanto para sanar vínculos, como para expresar cariño y gratitud o para dejar en orden asuntos materiales. Estos silencios son innecesarios y pueden además ocasionar que nuestros seres queridos queden confundidos y preocupados en medio de una situación de duelo, al ignorar aspectos importantes de nuestra vida que tienen incidencia en su futuro.
La dificultad para enfrentarse a temas y decisiones complejas
Pensar seriamente en nuestra partida implica procurar dejar el menor número de conflictos, dolores y molestas sorpresas a nuestros allegados. Muchas veces, pensando que la vida nos dará tiempo para resolverlos, dejamos problemas o temas que ocultamos o sobre los que evitamos hablar, como deudas sin pagar, empresas en malas condiciones o familias desconocidas. En este punto nos referimos no solo a las deudas económicas, ya que la muerte nos puede sorprender sin haber logrado cancelarlas y eso no es un error, sino a las deudas emocionales y morales. Postergamos esas conversaciones difíciles pero valientes y necesarias, como hablar sobre temas que nos avergüenzan y que serán conocidos a nuestra partida, causando doble dolor si no se sabe de ellos a tiempo.
Pedir perdón, reparar errores, perdonar o saldar deudas —en la medida de lo posible— implica reconocer la responsabilidad sobre nuestros actos y, aunque a veces es muy difícil y doloroso, se convierte en uno de los actos más maduros y liberadores de carga emocional que un ser humano puede hacer. Todo ello hará que la maleta que nos llevemos al otro mundo sea más liviana y no tengamos que cargar en ella el peso de las culpas y la tristeza de dejar agobiados a los que queremos, tratando de solucionar nuestras fallas.
Lo desconocido
He acompañado a decenas de personas en el final de sus días, seguidores de diferentes senderos filosóficos y religiosos. Llegan a mi memoria católicos, cristianos, budistas, agnósticos, ateos y devotos de tradiciones hindúes u otras corrientes ancestrales, todos con diferentes matices de creencias. En su mayoría tenían inicialmente temor a que habláramos de cómo sería la vida en el más allá, pero luego, cuando les explicaba lo que sabemos sobre esa otra dimensión, descansaban y desaparecían sus temores al respecto.
Al recibir múltiples correos de lectores agradeciéndome que al leer mi libro Experiencias con el Cielo su miedo a la muerte se había aliviado, puedo afirmar que el esfuerzo que se haga para difundir este tema sí tiene resultados positivos. Lo que no conocemos nos puede ocasionar temor y resistencia. El paso al mundo espiritual es uno de los mayores ejemplos. Esta resistencia se transforma cuando comprendemos qué ocurre con nosotros o nuestros seres queridos luego de que el espíritu trasciende.
Si bien es un tema sobre el que hablan todas las corrientes espirituales, generalmente no hay gran detalle sobre cómo es la otra vida. Para enterarnos más sobre esto se pueden leer numerosos estudios científicos, basados en los relatos de personas que han pasado por las denominadas “experiencias cercanas a la muerte” (E.C.M.), que nos permiten hacernos una idea de cómo puede ser la vida en ese plano.
Otra fuente de conocimiento al respecto son los testimonios registrados en los libros escritos por médiums, en los que describen con gran detalle sus comunicaciones con seres humanos en el plano espiritual. Estos textos han sido escritos por autores de distintas culturas y en diversas épocas de la historia. Lo llamativo, y que nos puede llevar a confiar en sus relatos, es que las descripciones de la vida en el mundo del más allá, hechas por personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte, son coincidentes con las relatadas por los budistas desde hace milenios o por videntes occidentales en años recientes.
En mi experiencia personal sucede que a veces, durante la consulta, cuando hago acompañamiento de duelo, hacen presencia, con su cuerpo espiritual, los seres queridos fallecidos que buscan consolar a su familia. Por lo general resulta una preciosa experiencia en la que el visitante da claves de su identidad, mediante detalles personales sencillos que yo desconozco y que él me revela, proporcionando gran confianza al familiar acerca de la veracidad del mensaje, que usualmente es de amor, compañía y consuelo.
Con frecuencia narran eventos que han sucedido en la familia luego de que han muerto, indicando que siguen al tanto de lo que ocurre con sus seres queridos y eventualmente describen cómo es su nueva forma de vida. No es inusual que la finalidad de su visita sea pedir perdón.
Para superar estos tres obstáculos, Legado de amor busca ayudar a disolver el temor a hablar sobre la muerte, brindar herramientas que te permitan tomar decisiones sobre tu vida para disminuir al máximo el impacto que tu fallecimiento pueda causar a tus allegados y, finalmente, exponer con claridad la realidad de una existencia en el mundo espiritual. Esto facilitará prepararnos para dar el paso a ese mundo de la mejor forma posible, en el momento que a cada uno nos corresponda, y que ese evento sea un proceso consciente, amoroso y espiritual.
* Se publica con autorización de Penguin Random House Grupo Editorial. La doctora Elsa Lucía Arango E., nacida en Manizales en 1959, egresada de la Universidad Javeriana de Bogotá y posteriormente especializada en medicinas alternativas o complementarias, es una de las profesionales más reconocidas en Colombia en este campo de la salud. Inició su trabajo en un hospital de caridad para enfermos crónicos y terminales, experiencia que le permitió desarrollar una sensibilidad especial y buscar ayudas en otras áreas de la medicina para tener un enfoque de manejo más integral. Atiende desde hace aproximadamente 35 años una nutrida consulta enfocada en ayudar a pacientes a procesar el duelo y a reconstruir la conexión con el ser querido en el plano espiritual. También acompaña en el cambio y en el mejoramiento de hábitos de vida para ayudar a recuperar la salud. Es conferencista y tallerista en temas de salud, medicina complementaria, crecimiento espiritual y procesos de duelo.