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“Soy de los que piensa que el ciclismo es el deporte nacional”, Carlos Vives

«…El que más títulos y victorias le ha dado al país y que ha formado parte natural de la idiosincrasia de nuestro pueblo para convivir».

Por Carlos Vives
07 de junio de 2016
“Soy de los que piensa que el ciclismo es el deporte nacional”, Carlos Vives

En  1965, recuerdo aquel triciclo que teníamos en la casa. En él, cuatro hermanos descubrimos, por primera vez, la dinámica maravillosa de la rueda. Esa que, dicen, ha sido el invento más importante del hombre, el que lo catapultó a ese estatus de especie superior del que hoy disfruta. Pero, en realidad, lo que más recuerdo fue la primera vez que llegó una bicicleta a la casa. Se la regalaron a mi hermano mayor y él, obviamente, muy feliz, salió a dar una vuelta a la manzana en aquel barrio nuevo al que habíamos llegado a vivir. Yo, mientras tanto, en la terraza, esperaba inquieto a que regresara de su paseo inaugural, con la esperanza de que me tocara una vueltecita. Pero mi hermano regresó a pie y llorando. Unos muchachos del barrio Boston, un barrio humilde que colindaba con el nuestro, decidieron que la bicicleta ya no era nuestra. Así, empecé a comprender lo increíble que era una bicicleta y las diferencias que existían en el mundo.  

Llegaba el año 68, la vida en el barrio era apacible. Ovidio, el jardinero, nos paseaba en su Monarch de parrilla posterior en la que cargaba la herramienta y que tenía una luz producida por un dínamo al roce con la rueda. Corría el año 71 y fuimos a Medellín a visitar a mi abuelo materno. Mi mamá nos hizo hacer una fila en una prestigiosa tienda de jeans para pedirle un afiche autografiado al gran Cochise Rodríguez, que se había coronado campeón en Italia y había impuesto un nuevo récord de la hora. Fue la primera vez que vi al ídolo. Ese mismo año, mi papá me regaló la primera bicicleta y con ella llegó mi primer sentimiento de libertad. Con los amigos del barrio nos sentíamos Tom Sawyer y Huckleberry Finn, pero en dos ruedas. 

Dos años después, el sueño terminó. Mis papás se separaron y nos fuimos a vivir a Bogotá. En el trasteo se perdió mi bicicleta y esta vez no habían sido los muchachos del barrio Boston. 

Ilustración: @liethmendez

Nuestra situación económica no era la misma y no había dinero para bicicleta. Tuve la suerte de conocer a mi amigo Juan en el colegio, que me prestaba la bici de su hermano y andábamos de arriba abajo por el barrio. En el 75, un día cualquiera, llevando las bicicletas a arreglar, fuimos reclutados por la firma de bicicletas Cochise, una fábrica propiedad del campeón y de cuyo equipo, a partir de ese momento, Juan y yo formábamos parte. Recibimos la bicicleta y el equipamento de manos del mismísimo Martín Emilio. Esa fue la segunda vez que lo vi. Al final de ese año de competencias, Juan, mi compañero de colegio, se coronó campeón. Yo ocupé un honroso segundo lugar y podría decir que fue mi primera aparición en televisión. 

Y es que uno atrae las cosas. En el año 1984 fui Capitolino Rojas, bajo la dirección de Jaime Santos. Junto a Jorge Emilio Salazar y a Carmenza Gómez, recreamos la vida de los primeros ciclistas y las primeras competencias por el territorio nacional. 

Durante mi trabajo en Pequeños Gigantes fui la voz oficial del Colombianito corredor, ícono comercial de Caracol, que expresaba el éxito de nuestros ciclistas en Europa. Soy de los que piensa que, más que el fútbol, es el ciclismo el deporte nacional, el que más títulos y victorias le ha dado a nuestro país y que ha formado parte natural de la idiosincrasia de nuestro pueblo para convivir con la montaña. A medida que pasa el tiempo y crecen nuestras ciudades nos damos cuenta de que la bicicleta se presenta como una solución real para nuestros problemas de movilidad y salud mental. Hoy, la bicicleta es mi verdadero medio de transporte y, a veces, ese gimnasio al que no puedo ir. No deja de ser un riesgo tomar esa decisión en ciudades como las nuestras, donde el que anda en carro vive a la defensiva y no ve a los más pequeños y acecha el amigo de lo ajeno. Sin embargo, hoy somos más los que ocupamos las redes de ciclorutas de la ciudad esperando que se cumpla la promesa de perfeccionarlas y actualizarlas al crecer el número de usuarios.  

Posdata: Si me ven por ahí en la bicicleta con Shakira, únanse al grupo…

 

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