

En una nación donde la homosexualidad es un delito que se paga con penas de hasta tres años de prisión, estrellarse en la vía pública puede ser el comienzo de una pesadilla. La madrugada del pasado 1 de enero, Chafiq tuvo un accidente a bordo de su vehículo. Nunca se imaginó que en ese momento empezaría su calvario. “Fue un simple accidente de circulación con un motorista”, dijo este administrador de empresas a la agencia Efe. “En principio, yo continué circulando con el coche, pero había un embotellamiento y decidí regresar al lugar del accidente. Me sorprendí porque vi a mucha gente que rodeaba mi coche. Tenía miedo de salir. Yo quería, ante todo, proteger mi vida”.
Si Chafiq pudiera regresar el tiempo lo haría. Volvamos al instante en el que está sentado dentro de su carro. «No quise abrir la ventanilla porque iba vestido de mujer y tenía miedo de la gente que se había concentrado en el lugar, así que el policía rompió el cristal de la ventanilla del coche y me sacó a empujones», dijo desde Marrakech, ciudad en la que sucedió el incidente.
La fuerza pública usó la fuerza para exponerlo como un trofeo frente a los curiosos que estaban en el lugar. “Todo el mundo filmaba y me insultaban. Era humillante. Después me llevaron a una comisaría y allí fue la catástrofe. Fotografiaron mi carné de identidad y lo difundieron en diferentes redes, como si yo fuera un criminal. Después me dejaron partir. Y al día siguiente, por la mañana, recibí mensajes de mis colegas de trabajo que habían visto el vídeo y mi carné de identidad”.
Hoy la pesadilla continúa, por eso quiere irse de su país para no regresar. Su identidad, su honra y su familia están envueltas en una tormenta que amenaza con seguir creciendo. “Estoy sufriendo mucho por mi familia, quiero dejarlos al margen de todo esto que me está pasando. Cuando vio el vídeo mi madre perdió el conocimiento. Todo el mundo sabe ya donde vivo y me reconoce por la calle. Tengo miedo y me gustaría que algún país de Europa me acoja. Mi sueño es vivir en un país donde se respeten los derechos humanos”.
Organizaciones pro igualdad de derechos están haciendo los trámites para que Chafiq puede migrar al viejo continente. Betty Lachgar, portavoz del Movimiento Alternativo por las Libertades Individuales, dijo que “en Marruecos una persona que sea travesti o trans, depende como él se considere, homosexual o no… debe esconderse siempre. Pero lo peor que te puede suceder es la humillación que sufren muchas personas gais, trans y bisexuales cuando se revela en las redes su identidad. En un país como Marruecos es horrible. Es un país conservador y homófobo, de sociedad patriarcal. Chafiq no había pensado jamás en dejar Marruecos. Vivía relativamente bien, pero ahora toda su vida está arruinada: con su familia, en el trabajo, en las relaciones sociales”.
Lachgar señala que el artículo del código penal 489 que castiga «actos contra natura con personas del mismo sexo” con penas de seis meses a tres años y multas de entre 20 y 100 euros, se aplica también a personas que las autoridades consideran homosexuales en razón de su vestimenta.