
La moda es el paso de las modas. Es el efecto del paso del tiempo. Como decía Marcel Proust: “El traje es el elemento indispensable en la creación y comprensión de un personaje”.
La palabra moda representa un movimiento liberador. Hoy cambia nuestro lenguaje para incluir ideologías y términos que afectan la producción masiva y el diseño, con otros parámetros de convivencia: sostenibilidad, reinserción y posconflicto.
Tuve la oportunidad de compartir sobre Moda y Sostenibilidad en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con dos magníficas exponentes del tema. La diseñadora, escritora, conferencista, activista y profesora inglesa Cate Fletcher, autora de libros como Fashion and Sustainability y Sustainable Fashion & Textiles. Y la diseñadora y empresaria con comunidades indígenas, la mexicana Karla Fernández.
La gran conclusión, después de escucharlas y leer sus libros, es que debemos concientizarnos de muchas cosas y reformatear nuestra forma de comprar y de usar nuestras prendas.
Para empezar, los empresarios y la industria de la moda deben tener claro que los recursos se están agotando, el agua no puede seguir siendo utilizada como en épocas anteriores en el tinte de prendas como el jean, donde miles de litros se van en su elaboración. La energía y el petróleo, directamente ligados con la industria de la moda, no pueden seguir dilapidándose. Hay que repensar y reprogramar la producción industrial acorde con el cambio climático y la responsabilidad social.
La industria debe cambiar sus procesos, repensar el modelo de negocio, adaptarse al cambio climático e impactar la cadena de suministro para lograr la sostenibilidad de negocio.
La moda contra la pobreza, volver al valor de las cosas hechas a mano. La artesanía como fuente de inspiración e innovación para la industria de la moda. Con los principios basados en erradicar la pobreza, defender contundentemente los derechos humanos, fomentar el respeto y la protección del medio ambiente, una relación sostenida entre el hombre y el medio ambiente.
Hoy, en Colombia, nos debemos sentir orgullosos de marcas comprometidas con el desarrollo eco-ambiental como Paloma & Angostura, creada por Pablo Restrepo, quien busca construir paz, empleando a personas en proceso de reintegración, excombatientes de Farc y Auc. Así, le apuesta a la moda del posconflicto con materiales bio-degradables, desde la semilla hasta la producción del algodón con la que se elabora cada prenda.
OndadeMar, en asocio con la Cruz Roja Colombiana, y 110 familias del caserío de Outlechit, pusieron a andar el proyecto Agua, una colección inspirada en la región que, además de generarles bienestar a través del oficio manual, les retornará el 40% de las ventas a su territorio.
Refundar la industria es la consigna, pero debemos hacerlo todos. El cambio que puede producir la incursión y conciencia de la empresa privada con las regiones más vulnerables, logra un aporte importante a las transformaciones sociales. Se trata de luchar contra la pobreza a través de las empresas creativas y la moda.
A toda velocidad
¿Qué es sostenibilidad?
Se comenzó a usar este término hace más o menos 30 años en la ONU en una comisión dedicada al futuro en común. “El desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones. La habilidad de perpetuarse en los ciclos venideros.”
¿Qué es el Fast Fashion?
El término define un modelo de negocio que se basa en la economía de escala, la producción de bajo costo y fácil fabricación. Resultado, prendas muy baratas, rápidas de hacer y de consumir, con poca durabilidad.
¿Cómo impacta al planeta?
El comprar por comprar, los materiales tóxicos que envenenan ríos y con sus productos impactan el planeta, con excesos de gastos en agua y energía, con empaques plásticos que no se reciclan.
Foto: cortesía Ondademar