
El cine ha cambiado desde 1946 hasta nuestros días, y mucho. Los avances tecnológicos han hecho que cualquier cosa sea posible en la gran pantalla. La profesionalización del quehacer posicionó a la industria como una de las más poderosas e influyentes. El glamour y la excentricidad que rodean el mundo del cine también crecen con los años. Sin embargo, hay algo que no ha cambiado: el papel de la mujer.
Con esta reflexión inició el diálogo entre las colombianas Laura Mora, directora de ‘Antes del fuego’; Daniela Abad, codirectora de ‘Carta a una sombra’ y la polaca Malgorzeta Szumaeska, directora de ‘Body’, durante el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI). Estas mujeres, que no sobrepasan los 45 años, han logrado afrontar el reto de ponerse detrás de las cámaras y tomar el liderazgo de rodar una película. Algo nada común en la industria, y las cifras así lo demuestran: En Hollywood las mujeres solo participaron en el 30 por ciento de los diálogos de los filmes presentados durante 2014, en las escenas donde hubo multitudes, solo el 17 por ciento de las personas eran mujeres y, aun peor, solo el 12 por ciento de las producciones tuvieron como protagonista a una mujer.
Y este panorama no mejora detrás de las cámaras. Son muy pocas las mujeres directoras, y muchas menos las premiadas y reconocidas, una de ellas es Malgorzeta Szumaeska, la polaca ganadora del Oso de Plata de la Berlinale a mejor director por su película Body, que se presenta en el FICCI. Aunque Szumaeska es una de las directoras más galardonadas de Polonia, señala que cuando empezó a dirigir no estaba enfocada en el hecho de ser mujer. Solo hasta que percibió la falta de reconocimiento de sus logros, se dio cuenta que el género sí parecía contar: “los hombres en Polonia no aceptan todos mis triunfos, siempre hay un pero”.
Malgorzeta Szumaeska
Esta posición la comparte la colombiana Laura Mora, directora de Antes del Fuego, que también está presentándose en el Festival, “en el set no se acepta a una mujer como directora tan orgánicamente”, explica. “Toca demostrar que sí se puede ser directora. Siempre te ponen en duda”. Pero Mora ha sabido sacar ventaja de eso, pues se ve obligada a prepararse más para afrontar el reto. Por su parte, Daniela Abad, que está en el FICCI con el documental ‘Carta a una sombra’, sobre la vida de su abuelo Héctor Abad Gómez, cuenta que su preocupación ha sido encontrar una estrategia para ser escuchada “¿vestirme de una forma más masculina?”, comenta.
Entre frases muy serias y anécdotas, algo tan propio del diálogo entre mujeres, estas directoras demuestran con sus palabras y con sus historias que ser mujer sí les da una mirada especial tras las cámaras, desde tener que superar la brecha frente a los hombres, hasta encontrar “la voz femenina”. La que se percibe en las historias contadas por mujeres, con su sensibilidad y mirada especial, con ese afán de ellas de representar a su género en la pantalla con mujeres reales, de carne y hueso.