‘Dirty John’: siete rasgos de advertencia para las mujeres

Después del éxito de You, Netflix estrenó ‘Dirty John’, una serie que brinda una lista de advertencias para las mujeres en cuanto a relaciones afectivas se trata. Sí no la has visto, no leas este artículo: ¡alerta de spoilers!

Por Diana Romero / @___dianaromero___
28 de febrero de 2019
‘Dirty John’: siete rasgos de advertencia para las mujeres
Foto: Cortesía.
Foto: Cortesía.

Antes de ver Dirty John me había encontrado este tweet de @silviajulianaa:

Después de verme el primer capítulo de Dirty John supe que mi contribución al tema sería este; advertencias para mujeres conscientes, porque la mejor manera de darnos cuenta en qué tipo de relación nos estamos metiendo, es leer las señales y en la serie las tenemos clarísimas.

Dirty John es una historia de la vida real que se dio a conocer por el podcast que realizó Christopher Goffard, periodista de The L.A. Times, y ahora es la nueva serie de Bravo y Netflix. En ella está narrada la historia entre Debra Newell, madre soltera, empresaria y diseñadora de interiores, y John Meehan, un hombre carismático, tramposo y manipulador.

Desde niño John Meehan conoció diversas tácticas de extorsión junto a su padre y mientras crecía, se dio cuenta que podía sacar alguna ventaja de su personalidad y su apariencia para seducir mujeres y, posteriormente, extorsionarlas y amenazarlas. Meehan siempre sabe cómo actuar, qué decir y qué hacer, por eso, lo menos raro de la serie es que dos meses, después de conocerse en un sitio de citas por internet, Debra Newell y John Meehan se casen. Desde el comienzo la serie nos da todos los patrones de un hombre maltratador y manipulador. Vean la serie y síganlos conmigo:

1. Es un caballero mientras corteja y enamora: Meehan es el primero en decir ‘Te amo’, es cariñoso, detallista y complaciente. Nadie imaginaría que detrás hay un monstruo.

2. Manipula con cariño:

Su carisma es tan alto que es imposible decirle que no. Meehan va tanteando el terreno con preguntas sutiles: ¿serías capaz de hacer esto?, ¿te gusta que te acompañe?, ¿podríamos hacer esto, comprar esto, tener esto?

3. Muestras de agresividad y control justificado: Meehan pide explicaciones de quién es la persona que le deja mensajes y luego se justifica diciendo que es así por su familia y todo lo que ha pasado. Además, sabe perfectamente la rutina de Debra. Su mayor muestra de control son todas las cámaras que instala en la casa y en la oficina de ella. 

Aquí todas nos confundimos y pensamos que es lindo, porque sabe que salgo a tal hora, que solo quiere saber con quién estoy, quiere una foto para saber que estoy en casa y no: es control.

4. Comentarios crueles naturalizados:

Estando en una reunión con Toby, el sobrino de Debra, Meehan lanza un comentario crudo y de humor negro, haciendo alusión a la forma en cómo su padre le disparó a su madre y, una vez más, se justifica. O el último comentario que le hace a Toby antes de cerrarle la puerta en la cara: “Qué bueno que tu papá mató a tu mamá para que no tenga que ver esto”.

 Advertencia: sus comentarios son como su cabeza y más cuando no tiene límite para hablar mal de la familia.

5. Aleja a su pareja de familiares y amigos: Toby siente que debe disculparse con Debra después del almuerzo en el que le cuenta todo lo que halló el detective privado que contrató Verónica, su hija. Al llegar a casa y enfrentar a Meehan se encuentra con esta frase: “Ya no tienes una tía, yo tengo una esposa”. 

Para ejemplos cercanos: “todos tus amigos son tóxicos”, “no deberías andar con esa gente”, “tu familia se aprovecha de ti”.

6. Manipulación verbal después del maltrato: Debra va por el correo y se encuentra una carta de la prisión. Meehan se da cuenta y la grita, sale su yo verdadero, pero después se disculpa y le dice: “No dejes que mi miedo nos arruine”. Ella continúa, pero sabe que hay algo oculto.

Nadie quiere perder la oportunidad de tener esa “relación linda”, pero en este punto para esta historia y todas las de la vida real, la tranquilidad ya no está. 

7. Círculos del “perdón”

Después de que lo descubre en todo, Debra solicita el divorcio, se va de su casa y aún así decide creer en el cambio, lo perdona y le da otra oportunidad.

“¿Cómo, acaso, alguien que me ama tanto puede llegar a hacerme daño?” Qué jamás nos hallemos haciéndonos esta pregunta, por favor, porque después de esto solo siguen los anillos al infierno.

 

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