
Nairo Quintana Ciclista ganador del Giro de Italia 2014
Cuando Nairo Quintana decidió recorrer en bicicleta los 17 kilómetros que separaban su casa en el alto el Moral de Cómbita, hasta el colegio Alejandro de Humboldt en Arcabuco, fueron sus padres los primeros en apoyarlo. Tenía trece años y soñaba con recorrer en cicla las montañas en las que ayudaba a sus viejos sembrando papas y ordeñando vacas. Don Luis Quintana le acolitó el deseo y consiguió en 80 000 pesos el primer caballito de acero para su hijo. «Yo les ganaba a los que entrenaban por ahí, así que mi papá me dijo que hiciéramos carreras; todo se lo debo a él», ha dicho el campeón del Giro de Italia 2014. A pesar de tener una discapacidad en sus piernas, don Luis lo llevaba, en un viejo Dogde Dart destartalado, por cuanta carrera había en los pueblos de Boyacá. Le cargaba la llanta de repuesto y sacaba de donde no había para los repuestos e implementos. «Mi madre también me dio mucho, organizaba mis cosas porque yo no tenía tiempo ni para estudiar. Me alimentaba bien, me daba su amor de madre». Doña Eloísa, en medio del trabajo del campo y de la tienda La Villita, se levantaba en la madrugada para hacerle el desayuno. Al almuerzo, estaba pendiente de que tuviera grano, arroz, papa, carne o un buen sancocho de gallina, el plato favorito de su Nairito, que ahora es uno de los mejores ciclistas del mundo. James Rodríguez Goleador del Mundial 2014 Cuando el volante de la selección Colombia anota un gol, se besa el antebrazo derecho, justo donde tiene tatuado el nombre de su hija, Salomé. «Su esposa, Daniela Ospina, y la niña son sus motores. James siempre los tiene presentes, en la cancha los recuerda por más que el estadio esté lleno», confiesa Pilar Rubio, la madre del futbolista nacido en Cúcuta. La mujer que crio al goleador del pasado mundial de fútbol sabe lo importante que es su familia. «Hay muchas personas que ayudaron a que James creciera como persona y como deportista, pero su vida le cambió al casarse. Daniela y Salomé lo acompañan todos los días, lo apoyan sin condiciones, así como él a ellas». Con 23 años y una carrera llena de trofeos en Banfield de Argentina y Oporto de Portugal, James quiere seguir triunfando. De sus piernas salen las mejores gambetas y de su esposa e hija la inspiración para ser una de las estrellas colombianas del exigente balompié mundial. Orlando Duque Campeón mundial de Salto de Altura
Para este caleño, el triunfo viene ligado a la pasión y a la disciplina. A los diez años tuvo su primer contacto con el cliff diving, y desde entonces no hay altura que no quiera desafiar. Para llegar a ser once veces campeón mundial de la modalidad reina del deporte de los clavados, desde una plataforma de 27 metros, llevarse la primera y única medalla de oro colombiana en un mundial de natación, y poseer dos récords Guinness, Orlando tuvo que dedicarse en cuerpo y alma a esta disciplina pues al principio de su carrera no tuvo apoyo en Colombia. Comenzó a competir en Europa en 1999 y al año siguiente ganó su primer campeonato. Desde entonces no ha parado. Cuando uno le pregunta por esa persona que lo llevó al triunfo, Orlando contesta que es su esposa, Catalina Echeverry. «Ella es quien ha estado a mi lado en los últimos años donde he ganado los títulos más importantes de mi carrera. Es mi compañera en todas mis competencias, aventuras, proyectos, entrenamientos y en los momentos difíciles ella está a mi lado para apoyarme». Yuri Alvear Campeona mundial de judo 2014
Los campeonatos mundiales de la yudoca jamundeña tienen sabor japonés. En dos de sus tres medallas de oro, su entrenador Noriyuki Hayakawa la ha preparado para ser la mejor del planeta en la categoría de setenta kilogramos. «Desde el 2009 me siento muy contenta de aprender a su lado», dice la reciente ganadora del oro en el mundial de Moscú, tras vencer en la final a la también japonesa Karen Nun Ira. «Ni siquiera la barrera del idioma ha impedido que nos entendamos. Noriyuki hace un gran esfuerzo para permanecer en Colombia, pues su familia vive en Japón. Trato de aprovechar al máximo su sabiduría». Río de Janeiro y Cheliábinsk son las ciudades donde la vallecaucana ha impuesto su garra. Más que un maestro, es un amigo que la ayudó a conquistar la presea de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. «Trabajamos en equipo. Durante los viajes nació una amistad. Me conoce como persona», sostiene. Mirando hacia adelante, la deportista aspira a lograr el oro en los próximos Olímpicos. «Mi objetivo es seguir con él, espero que el Comité Olímpico Colombiano y Coldeportes continúen apoyándolo para que continúe siendo parte de nuestra historia deportiva». Gabby Cháves Automovilista, campeón de la Indy Lights 2014
«Mi madre ha tenido una gran incidencia en mis logros. Ella vive en Florida y yo en Indiana, pero no perdemos el contacto», afirma el piloto Gabby Cháves. El último campeón de la Indy Lights se las arregla en EE.UU. Sus primeros lugares en las pistas de Alabama, Long Beach, Pocono e Indianápolis en agosto tienen el sello de su pericia al volante y el de su madre Pilar Bejarano. Ella lo pudo acompañar el fin de semana que se coronó campeón en la segunda categoría más importante del automovilismo estadounidense. «Sin importar el resultado, mi mamá está siempre pendiente de mí. Celebramos juntos el título y la beca que me habilita para estar el año próximo en la Indy Car». Para dar el salto a la máxima división, Chávez no solo contará con el apoyo emocional de su madre; en la parte administrativa, doña Pilar lo ayuda a conseguir patrocinadores para mantenerse en competencia. «Hace la veces de mánager, por eso mis victorias también son de ella. Espero en el futuro mantenerme en este nivel para dejar huella», concluye.