
Mientras prepara su próximo libro, la escritora, recientemente galardonada con el Premio Cromos a la Mujer, nos atendió en su casa para hablar de sus gustos escondidos, más que de su rol como dama de letras. Algo de poesía y de baile en esta entrevista.
– Un pensamiento recurrente al despertarse.
Siento, luego existo.
– ¿A qué sabe la mitad del año?
Agridulce, porque anticipa ya el horror navideño.
– ¿Qué le libera hormonas de optimismo?
Ver un público joven que lee y se entusiasma con los libros.
– ¿Qué se siente autografiar?
Que seguro a medianoche se me ocurrirá algo mejor.
– El objeto más preciado que tenga en su casa.
Las pinturas de mi hijo.
– Su grosería favorita.
¡Mierda!, cuando tengo un olvido o algo se me pierde.
– Lo más paisa que tiene.
Mi mamá.
– Una herencia de un amigo.
El recuerdo de nuestras conversaciones.
– Una palabra que le guste mucho.
Mar.
– ¿Para qué escribir un libro?
Para poder escribir el siguiente.
– ¿Poesía, ensayo o novela?
Por la mañana ensayo, por la tarde novela, por la noche poesía.
– Una fórmula para conquistar.
Ejercer el sentido del humor.
– ¿De qué color es lo inolvidable?
Rojo sangre, que es el color del amor y del dolor.
– ¿El mundo con o sin redes sociales?
Con. Siempre que no nos atrapen como peces y nos asfixien.
– ¿Qué información se ha encontrado de usted en Google que la haya sorprendido?
Una lista de todas las formas posibles de suicidio con manual de instrucciones.
– ¿En qué cree?
En la amistad.
– ¿Qué le falta a Colombia?
Respeto por los demás.
– Una esperanza.
Una vejez saludable y serena.
– ¿Qué la hace reír?
Las ocurrencias de mis nietas y las perversidades de mis amigas.
– ¿Qué la intimida como a una niña?
Los elogios.
– ¿Con quién se tomaría un café y luego lo que Dios quiera?
Con Sting.
– ¿Qué le falta a la literatura colombiana?
Riesgo.
– Un cuento.
La pata de mono, de W.W. Jacobs.
– Un amor de la adolescencia.
El que sentí por Dostoiewski
– Un poema para memorizar.
Hermandad, de Octavio Paz.
– Un gusto extraño que sea lo menos parecido a su personalidad.
Bailar.
– Una aspiración.
Ser siempre justa.
– Un plan de domingo.
Caminar con buen sol por callecitas perdidas.
– ¿A quién le hubiera llevado una serenata?
A nadie, Las odio.
– ¿A quién no le da explicaciones?
A mis enemigos.
– La clave para escribir.
Mirar, sentir, pensar.
– Una nación por conocer.
Rumania.
– ¿Qué le faltó hacer de joven?
Vivir fuera del país.
– ¿Qué es lo que más la seduce de un hombre?
Su risa.
– Un género musical para bailar toda la noche.
Lo que la gente de mi generación llama “música caliente”.
– Un talento que le hubiera gustado tener.
Buena voz.
– ¿Con quién se subiría a un cuadrilátero de boxeo?
Me subiría con Liliana Rendón, pero si pierdo dirá que me lo merezco.
– ¿Para qué el sexo?
El sexo es para confirmar que el cuerpo habla mejor que las palabras.
– Si la obligaran a escoger una obra suya antes de echar el resto a la hoguera, ¿con cuál se queda?
Con Lo que no tiene nombre. Preserva mi propia memoria.
– ¿Cómo aprovecha el tiempo libre?
Viendo cine.
– Un consejo para los que quieren leer libros.
Que si no los atrapan, los abandonen.
– ¿Por qué hay más escritores que escritoras?
Por lo mismo que todavía hay hombres que maltratan a las mujeres.
– Un legado que quiera dejar.
Mis libros, para quien quiera aprovecharlos.
– Su último plato de comida antes de la pena capital.
Sushi.
– ¿Dónde le gustaría que la cogiera el fin del mundo?
En mi casa, dormida.
– ¿Qué le quita tiempo?
Las llamadas de números desconocidos a mi celular.
Fotos: Juan José Horta.