
Su extensa familia le ha permitido aprender a ser padre, pues el cantante tiene ocho hijos en total, sin embargo acepta que no ha dado lo mejor de sí. A pesar de los errores cometidos, Julio señala que «un buen padre es el que madruga para llevar a los niños al colegio y yo admito que nunca he hecho eso. No soy un padre abnegado, soy controlador, consciente y sobre todo responsable». Las múltiples ocupaciones del ídolo a lo largo de su carrera seguramente le impidieron compartir más tiempo junto a su familia, «si no cantara mi alma estaría muerta». Y es que el guapo artista sigue proyectándose musicalmente y se exige así mismo como si fuera la primera vez en escena, da lo mejor de sí y afirma que «he ganado más dinero del que necesito pero no de la música, de la música me han venido cosas mejores que el dinero».