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«La gente cree que todo ha sido fácil para mí por ser bonita» Carolina Cruz

Carolina Cruz tiene una marca de accesorios, una línea de belleza y salud y una de calzado y carteras. ¡Y quiere más!

Por Beatriz Arango
25 de junio de 2015
«La gente cree que todo ha sido fácil para mí por ser bonita» Carolina Cruz
"La gente cree que todo ha sido fácil para mí por ser bonita" Carolina Cruz
«La gente cree que todo ha sido fácil para mí por ser bonita» Carolina Cruz

El impulso para hacerse empresaria fue el mismo de miles de mujeres: “tener algo propio”. Luego vino el proceso de creer que era posible y paciencia, mucha paciencia. 

El nombre de Carolina Cruz es una marca registrada. En sentido literal y figurado. Está en las tiendas de los centros comerciales, en las vitrinas de Calzatodo y en las secciones de belleza de las grandes superficies. También, en el imaginario colectivo, donde le suman datos y roles: reina de belleza, presentadora de entretenimiento, embajadora de grandes marcas, vocera de campañas, animalista, novia de Lincoln, líder de las redes sociales, promotora de la actividad física, socia de un restaurante…
 

El crédito de la llegada al mundo empresarial es para su mamá Luz Marina y su hermano Iván, administrador de negocios de profesión.


“Hace 13 años, después del reinado, llegamos a vivir a Bogotá, y mi hermano tuvo la idea de montar un negocio con mi nombre, porque mi mamá elaboraba accesorios y les vendía a las amigas. Entonces, registramos la marca y empezamos a producirlos. Trabajábamos en la casa, con Claudia Giraldo, la diseñadora que todavía trabaja con nosotros, y los vendíamos a personas conocidas”.
 

El recuerdo de ese instante y de esa decisión compartida trae el brillo a los ojos de Carolina. El orgullo se traduce en el tono con el que pronuncia las frases. Y es que no deja de repetirse que por ser una cara famosa muchos creen que la ha tenido fácil. Pero no. Ha sido complicado. Y muchas, muchas veces, ha sentido deseos de decir basta.
 

“Hacer empresa en Colombia no es fácil, es complicado y muy costoso. Me doy el lujo de decir que la empresa es mía, que no tengo socios accionistas y que en ella he invertido hasta el último peso que me he ganado. Eso me llena de orgullo, porque sé que la empresa hoy vale y que mañana, si alguien quiere adquirir un porcentaje grande de ella, podríamos pensar en algún negocio”.
 

El futuro es un escenario en el que Carolina se mueve con una suerte de certeza serena o de preparación. Sabe que el ahorro es fundamental. Sabe que quiere vivir bien y trabajar mucho en el presente para gozar de un mañana con tranquilidad. Un espacio en el que aparecen sus afectos familiares como ese soporte sin el que no se visualiza.
 
 

Foto izquierda: Trench coat: Burberry.
Falda: Manuela Álvarez.
Calzado: Carolina Cruz para Calzatodo. Collar: Carolina Cruz Accesorios.

Foto derecha: croptop y falda con peplum: Lia Samantha.
Calzado: Carolina Cruz para Calzatodo. Collar: Carolina Cruz Accesorios.

«Me doy el lujo de decir que la empresa es mía, que no tengo socios accionistas. He invertido en ella hasta el último peso que me he ganado. Esome llena de orgullo».
 

Renuncias
 

Para pensar en ella y en su futuro, dejó el trabajo en RCN. Dice una frase que ‘todo cambio implica una renuncia’ y Carolina es testimonio de eso.
A ese que para muchas es el territorio soñado, el terreno seguro, Carolina le dijo adiós y dejó la llamada zona de confort y salió de la caja. Miró afuera. “Soy muy arriesgada, no me da miedo tomar riesgos, cambiar. Cuando uno lleva muchos años haciendo lo mismo, hay que sorprender, hacerse extrañar, hacer cosas diferentes. Que la gente diga ‘me hace falta’ o ‘que bueno volverla a ver’. Y eso pasó cuando tomé la decisión de retirarme de RCN; donde aprendí tanto, pero tenía claro que no quería presentar entretenimiento. Dije: si hay otra posibilidad para mí, maravilloso, si no, mi ciclo se cerró. Hay muchas niñas con ganas de una oportunidad como yo la tuve”.

Un momento clave. Un punto de inflexión. Quiso dedicarse a lo suyo. Y así, cumplió el primer paso de las mujeres que hacen empresa: creer. El segundo, que tiene más forma de génesis, es fundamental: tener un producto fuerte para proponer en el mercado.
Igual, recuerda que era imagen de una marca de ropa muy reconocida, y para aceptar la línea de zapatos con Calzatodo, debió renunciar a ese proyecto. “Fue una plata que me dejó de entrar por arriesgarme a algo que en ese entonces no sabía si iba a funcionar. Pero soy de las que pienso que Dios va poniendo todo en el camino por algo y él me pone esas pruebas. Luego viene algo mucho mejor”. Ya son cinco años de ese otro paso, firme y decidido, con la marca de calzado del Valle.

Renuncias que la han hecho entender, con la experiencia, que el dinero no lo es todo. “Son más importantes otras cosas, como poder pasar tiempo con mi familia, defender mi forma de pensar, no ir en contra de lo que pienso, no decir una cosa y hacer otra”.
 

Carolina no ha sido ajena a las dificultades del que crea empresa. “Abrimos dos tiendas, pero ya cerramos la del centro comercial Santa Ana. Es muy costoso tener un local y este no puede permanecer abierto por cariño si no vende. Más cuando no tienes un músculo financiero que te soporte, sino que todo se maneja con el patrimonio personal y familiar. Es que dinero que a mi me entraba de una campaña se iba para la empresa”.
 
 

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Dificultades
 

“No tener experiencia como empresaria ha sido duro. He pasado por situaciones como botar plata en inventario que se acumula y que no sé cómo lo voy a sacar. También me ha pasado que he comprado más de los materiales necesarios. Cometimos errores y la gente juzga. Han pensado que porque soy famosa, todo tiene que ser perfecto y no me puedo equivocar. Se cree que es muy fácil y es todo lo contrario. La Dian llega a visitarte todos los diciembres sin falta, a revisar tus impuestos, a verificar que no hayas cometido ningún error. Tengo más ojos puestos encima, que si fuera una persona normal o desconocida”.

Hoy, a sus 36 años recién cumplidos, confiesa con una generosa sonrisa: “Me siento muy orgullosa de saber que los dueños de la empresa somos nosotros. Que juntos hemos pasado por situaciones muy difíciles y hemos logrado generar empleo y sacar adelante el nombre de Colombia. Y, especialmente, que todo lo producimos en el país. Por eso en redes sociales insisto tanto en decir “apoya lo nacional”. Todos mis accesorios, por ejemplo, son elaborados a mano, cada pepita, cada broche se cose o se pega de forma manual aquí en mi país”.

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“Hacer empresa en Colombia es muy difícil. Las personas no se ponen en el lugar del otro y juzgan sin saber. Pensaran que como fui reina y modelo, por bonita y presentadora, a mí me queda muy fácil. Y no es tan sencillo”. No niega que hay ciertas cosas que se facilitan, pero hay muchas otras en las que le exigen más.

“A veces se olvidan que los accesorios son elaborados a mano, nada de máquinas. Son seres humanos y hay ocasiones en las que una de las pepitas queda mal pegada, se cae o se afloja… Yo les digo, venga se lo cambiamos, se lo reponemos. Pero, si se te cae o daña un arete hecho en China, ¿qué haces?, ¿a quién le reclamas? Es lo que tratamos de compartir con la gente: lo que significa la empresa. Lo que hay detrás de un nombre”.

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El nombre ya se dio a conocer. Eso era lo importante. Y lo sentencia a placer. Su propósito inicial, el de su familia, ya es una realidad: la empresa Carolina Cruz. 

Hace cinco años llegó Calzatodo. “Los conocía como empresa del Valle, con casi 30 años de experiencia, y me sentí honrada cuando se acercaron a hacerme la propuesta de sacar una colección exclusiva. Llevamos cinco años trabajando, felices y con unos resultados increíbles. Todos los zapatos se hacen en Bucaramanga. No traemos nada de China, porque queremos apostarle a lo nacional, eso lo defendemos a capa y espada. Luego, mi cuñado, el hermano de Lincon, llegó con una propuesta muy buena de Rose D’Elen, un laboratorio en Barranquilla, una empresa familiar, y con ellos empezamos la línea de salud y belleza, que se elabora allá, y la línea solar, que se produce en Medellín.
 
 

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«Ha sido muy duro, muchas veces dije no más, cierro el negocio, voy a tirar la toalla. Sentía que gastaba y gastaba y no recibía nada.»

Pantalón, top y chaleco: Mango MNG. Sombrero: Lina Osorio.
Calzado: Carolina Cruz para Calzatodo.

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Inspiración
 

Las inspiraciones vienen de muchos lados, de esas dos empresas familiares con las que trabaja: Calzatodo y Rose D’Elen, que con generosidad le han enseñado tanto. De las mujeres cabeza de familia que constituyen el grueso de su nómina.

El caso de Ofelia Villegas llena su corazón y las palabras fluyen desde la admiración. “Es el tesoro más grande que tenemos en la empresa. Trabaja con nosotros hace trece años. Al hablar con ella uno tiene la certeza de que no ha pasado por dificultad alguna. Es una mujer recuperada de prostitución y gracias al trabajo ha sacado adelante a sus hijos y a sus nietos, y ya tiene su casita. Es dulce y noble, y pese a haber enfrentado situaciones difíciles, sigue agradecida con la vida. Ofelia ha marcado mi vida. A ella le debemos mucho. Se ha entregado con alma, vida y corazón a la empresa”.

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En estos años, además, ha cursado una suerte de posgrado en negocios. Ha aprendido de impuestos, de montaje de una tienda, de arriendos, de nómina, de las actividades que se deben planear con los empleados en Navidad, el Día de la Madre, del Padre, de los Niños…. Todos esos detalles, sostiene, hacen de la suya una empresa que es una familia, en sentido literal y figurado.
 
 

Marca familia
 

Al tener una empresa de carácter familiar, las condiciones laborales son las mismas de cualquier otra, solo que aquí siempre estarán los nexos, las emociones, los vínculos que también se protegen como un patrimonio, invaluable e intocable.

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“A propósito de familia, trabajar así tampoco es fácil, porque existe esa confianza y hay instantes en los que uno se quiere decir de todo. Por fortuna, tenemos muy buena relación y tengo el privilegio de trabajar con las personas que quiero y en quienes confío. A veces tomar decisiones no es fácil, o cuando son impopulares. Y me toca hacerlo como cabeza de la empresa. No estamos todos de acuerdo, pero así debe ser. Hablar de plata con cualquier persona es maluco, y con la familia es horrible. Por eso tenemos muy claro el porcentaje de cada uno y siempre tratamos de ser muy claros. Me ha tocado tomar decisiones muy difíciles. Tengo un abogado que me asesora y no me deja decidir solo con el corazón. He tenido momentos duros, en los que he tenido que pararme en la raya, pero luego terminan dándome la razón o entendiendo que tenía que ser así”.

“Mientras podamos mantener así la empresa, será nuestra. Es preferible pedir un préstamo en el banco, pero que la empresa sea de uno. Y, de hecho, hemos pedido muchos, hemos necesitado mucha plata, pero, afortunadamente, los hemos pagado bien”.

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No niega que han vivido momentos de desequilibrio y de puntos de equilibrio, que les han enseñado a recortar gastos, a establecer ahorros, en los que, asegura, lo más importante es la gente y quienes dependen de la empresa. “Todos los días recibimos un correo con el reporte de las ventas diarias. Hay personas de la familia que prefieren recibir sueldo y otras un porcentaje. Yo más que un sueldo, prefiero un ahorro y que sea un dinero que me entreguen anualmente”.

“Tenemos muy claro que la empresa es familiar. Que será para que nuestros hijos y sobrinos tengan un patrimonio en el futuro. Queremos que se enamoren de la empresa y trabajen en ella”.

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En su balance personal aparecen las palabras gratitud y aprendizaje. “Tengo estabilidad económica, estoy tranquila por la empresa y por las marcas con las que trabajo. Ya no dependo de un sueldo. Tengo tiempo para mí, para mi familia, para mis sobrinos, para mi novio. Ha sido una experiencia increíble y maravillosa, que ha traído mucho crecimiento y aprendizaje”.

 

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