
Anécdotas lejanas, confesiones susurrantes y algo de humor del periodista que se le ha medido a la prensa escrita, a la radio y a la televisión.
P: Su primer recuerdo de La Luciérnaga.
R: La voz de Juan Harvey Caicedo.
P: ¿Qué siente cuando se escucha la voz?
R: Vergüenza.
P: Un ritual antes de salir al aire.
R: Un tinto. El número quince o diecinueve del día.
P: ¿Para qué es malo?
R: Para las aceitunas.
P: ¿A qué no le bota corriente?
R: A los cocteles sociales.
P: ¿A quién le debe?
R: Plata, a nadie. Escribir, a Yolanda Ruiz.
P: La peor noticia que le haya dado un médico.
R: Muchos líos con los cartílagos de mis pies.
P: Y la mejor.
R: Febrero 22 de 2005, nacimiento de Gus; y julio 6 de 2007, nacimiento de Pacho.
P: Un rasgo machista, que le gustaría erradicar.
R: La palabra “niña”, que a algunas mujeres molesta.
P: Lo último que aprendió.
R: Que Simón Bolívar murió en Okinawa.
P: ¿Qué tiene la radio que no tengan las redes sociales?
R: Esmero.
P: ¿A quién clonaría?
R: A mi suegra, Margarita, y regalaría de Navidad muchas copias a los niños que se han portado mal.
P: Un entrevistado que lo haya puesto contra las cuerdas.
R: El actor William Shatner: astuto, brillante y deliciosamente malaleche.
P: ¿Cómo despeja su mente?
R: Viendo capítulos de Star Trek.
P: ¿Qué hace cuando no puede dormir?
R: Resignarme.
P: Un consejo para los que se casaron ayer.
R: ¡Ya es tarde para el consejo!
P: Un plan para un domingo en la noche.
R: Series de Netflix.
P: ¿En qué es conservador?
R: Creo en el imperio de la ley y la libertad de expresión y empresa.
P: ¿Y bien zurdo?
R: Para la comunidad LGBT, ¡todos los derechos! Incluida la adopción.
P: Un deseo para el equipo de La Luciérnaga.
R: Que siempre brille.
P: Un objeto que conserve, muy valioso, que guarde una historia.
R: Una copa en la que tomó agua Sting.
P: ¿Qué admira de las mujeres?
R: Su infinita capacidad de amar.
P: ¿Qué estaría dispuesto a hacer por la paz?
R: Informar sin patrioterismos baratos.
P: ¿Y por el Centro Democrático?
R: Por los políticos, muy poco.
P: Un programa para poner en las mañanas, que no sea el de Darío Arizmendi.
R: El de Leonardo.
P: ¿Para qué le sobra valor?
R: Para respetar a mis mayores.
P: Describa una imagen de su tiempo en Cromos.
R: La risa del gran Fernando Garavito.
P: ¿Cuándo dice “¡No!”?
R: A la repugnante solidaridad de cuerpo con los periodistas turbios.
P: ¿A quién extraña?
R: Como oyente, a Hernán Peláez, creador de La Luciérnaga.
P: Su mayor debilidad.
R: Los buenos chorizos.
P: Un libro que le hubiera gustado escribir.
R: Memoria del fuego, del maestro Eduardo Galeano.
P: ¿Cuándo se dio cuenta de que ha vivido bastante?
R: La primera vez que me dijeron “don Gustavo”.
P: Un vicio que haya vencido.
R: El cigarrillo… Con un puñado de excepciones humeantes.
P: ¿Qué le dicen cuando le leen las cartas?
R: Solo dejo que me lean las cartas de los restaurantes. No creo en patrañas.
P: La clave para mantenerse vigente.
R: Saber reír.
P: ¿Por qué motivo lloró la última vez?
R: Por el viaje de mi hijo a Canadá.
Foto: David Schwarz