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La salsa, el fútbol y Julio Cortázar, en la memoria prodigiosa de Hernán Peláez

Una salsa para bailar dos veces en una fiesta, a quién le faltó entrevistar en Café Caracol, un arquero, en qué es comprador compulsivo. Respuestas en tono de confesión del periodista de La última palabra, de Fox Sports.

Por Carlos Torres
20 de febrero de 2016
La salsa, el fútbol y Julio Cortázar, en la memoria prodigiosa de Hernán Peláez

La primera vez que lo vi fue en una entrega de premios. Era el presentador y en la gala del Deportista del año El Espectador estaban Nairo Quintana, Caterine Ibargüen no me acuerdo si Mariana Pajón. Creo que Pajón no; estaba su hermano para recibir el reconocimiento. El caso es que en un mismo espacio estaban varias figuras. De todas, la de Hernán fue la que se me grabó. Me sorprendió su sentido del humor. No le faltaban ni le sobraban palabras a sus comentarios. En el auditorio yo esperaba a que hablara y lo que sucedía alrededor carecía de interés.  A Hernán lo tenía como un periodista de memoria prodigiosa. ¿Cuántas veces mi memoria cabría en la suya? Algo quería hablar con él. Entrevistarlo, para quedarme con la sensación de haberlo conocido. Hice la gestión, lo busqué. Así fuera que me respondiera unas preguntas por correo electrónico. Ni lo uno ni lo otro, fue por teléfono. Inicialmente quería  ganar un poco de su confianza para luego preguntarle por su vida más allá del fútbol. Imposible. Conseguir confianza con la comunicación entrecortada. Y en altavoz para poder grabar con el celular. Hernán estaba ahí, sin perder la paciencia. Hernán al que le llegaban las preguntas incompletas.


¿A quién le faltó invitar a un Café Caracol?


Me hubiera gustado muchísimo a Alfredo Di Stefano. Tuve la oportunidad de conocerlo, pero me quedé con ganas de entrevistarlo.


¿De quién conserva un autógrafo?

(Respondió, pero justo se entrecortó la comunicación. Eran dos jugadores).


¿Córdoba, Mondragón o Calero? ¿por qué?

A Córdoba, por lo que hizo en Boca y en la selección.


¿Qué compra compulsivamente?

Picadura de tabaco.


¿Cómo lo enamora el juego de un jugador de fútbol?

En lo que más me fijo es en el dominio de balón. Que sea gambeteador, que tenga un imán en la pelota.


Un triunfo que haya celebrado con euforia.

Más que un triunfo, he celebrado un empate: el del partido de Colombia contra Alemania en el mundial de Italia 90.


Tras vivir más tiempo en la capital que en Cali, ¿se siente más bogotano que valluno?

Yo mantengo mis raíces con Cali, el hablado, el gusto por su gastronomía.


Un agüero.

No tengo.


Un gol que recuerde, visto en un estadio.

Uno que hizo Pelé estando yo en Sao Pablo, en 1953, a Portuguesa. Siempre lo recuerdo.


Hernán Peláez, en diciembre 12 de 1983.

Foto: Archivo Cromos.

Y un gol que le hubiera gustado convertir.

Uno de tiro libre, directo, para ganar el partido uno a cero.


¿Qué les envidia a las mujeres?

La tenacidad que tienen para lo que se proponen.


El mejor jugador colombiano.

Willington Ortíz.


Y el mejor extranjero.

El argentino Camilo Cervino.


¿Qué le falta a la liga local?

A las dirigencias de los clubes les falta ser más profesionales.


¿Qué extraña del fútbol de antaño?

La cantidad de jugadores malabaristas.


Una persona que lo haya inspirado.

Beatriz, mi señora, con la que llevo más de veinticinco años.


Un libro para leer.

Cualquiera de Julio Cortázar.


Su primer pensamiento después de terminar un programa.

Saber que si lo que hice le gustó a la gente, saber si quedó contenta.


¿Qué extraña de La Luciérnaga?

El grupo de trabajo, gente maravillosa de todas las edades.


Un elemento de la tabla periódica. ¿Por qué?

Siempre tengo presente el sodio, porque….(¡se cortó!)

¿Qué se le viene a la cabeza cuando piensa en Cali?

Siempre tengo presentes los barrios en los que viví, San Nicolás y El Peñón. Cada que voy a Cali los recorro.  

Y una salsa para bailar dos veces en una fiesta.

Manyoma, de Fruko y sus Tesos.


Lo último que hace antes de acostarse.

Oír tangos. Todas las noches los pongo.  


En los cien años de Cromos, un recuerdo que tenga de la revista.

Una portada del año 62 o 63 con la delantera de Botafogo, en el Campín. Hablo de Garrincha, Didi, Avelinho, Quarentinha, Amarildo y Mario Zagalo. También recuerdo un crucigrama, porque tenía una tía adicta a resolverlo.

1962, Estadio El Campín. De izquierda a derecha Garrincha, Didi, Avelinho, Quarentinha, Amarildo y Mario Zagalo, figuras del club y la selección Brasil que se coronó por primera vez campeona mundial del mundial de Suecia 58.

Foto: Archivo Cromos.

Foto apertura: cortesía.

 

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