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Omarly Alcina, la somelier del té

El maridaje y las catas no son exclusivas del mundo del vino. La venezolana Omarli Alcina lleva 20 años aprendiendo de un universo tan saludable como fascinante. Aquí, los secretos de una pasión que empezó a vivir en Sri Lanka y que hoy la trajo a Colombia.

Por Redacción Cromos
10 de marzo de 2016
Omarly Alcina, la somelier del té
Omarly Alcina, la somelier del té
Omarly Alcina, la somelier del té

A los 18 años, la venezolana Omarly Alcira llegó al té. Desde ese día han transcurrido 21 años y no se imagina dedicada a otra cosa. 

A esa edad, cuenta, no sabía qué quería y en su país, esas dudas se resolvían con un viaje a Europa.  

Hoy está convencida de que el aprendizaje que empezó en Italia, cuando su viaje coincidió con una feria dedicada al té, es un estilo de vida. La formación profesional que comenzó en Sri Lanka, uno de los principales productores del mundo, al lado de  China, India y Kenia, y que hoy la tiene convertida en una apasionada somelier, ya contagió a su hija de 19 años. 

“He sido muy bendecida en la vida, al poder hacer lo que me gusta. Desde ese viaje a Italia dije: esto es lo mío, me encanta”, asegura con ese dulzón acento venezolano, que procura cada frase con amabilidad y alegría.

“No conozco a alguien que haya entrado al mundo del té y haya salido. Una vez estás ahí quieres más y más”, señala Omarly, al hablar de la bebida que tiene su origen en China. 

Cuentan que los encantos del té empiezan desde su origen: el emperador Shen Nung ordenó hervir toda el agua destinada para el consumo humano, por razones de salud. Un día, descansaba a la sombra de un árbol de té, el viento lo agitó y algunas hojas cayeron en el agua que estaba hirviendo, dando lugar a una agradable infusión.

Es clave observar: Cuando alguien toma té sonríe, se nota que está disfrutando el momento y la bebida. 

Cuando Omarly, casada y madre de dos hijas, sostiene que el té es un estilo de vida, anota que en los países asiáticos sus habitantes se precian de gozar de buena salud, y de la calidad de su piel y pelo. “Y es que cuando lo tomas sientes la diferencia”, asegura. Habla de más atención, disposición, salud, creatividad, serenidad…

Explica María Isabel Molano, de mercadeo de la compañía que produce Té Hindú en Colombia, que de la planta de té se cultivan solo el cogollo y las dos hojas de los brotes más recientes. “Las variedades de té dependen del proceso al que se someten las hojas”. 

El nombre científico del arbusto, añade María Isabel, del cual se derivan todas las variedades de té es camelia sinensis, y en Colombia se siembran en el municipio de La Cumbre, Valle, que pertenecen a Agrícola Himalaya, la empresa que produce el Té Hindú, que hoy se propone en diferentes recetas, algunas de ellas para preparar bebidas frías y cocteles. 

El té, precisa Omarly es la segunda bebida más consumida en el mundo, después del agua. Se toma más té que café y esa es una proporción que ha empezado a sentirse en América Latina, donde, dice, estamos acostumbrados a acompañar las comidas con bebidas frías y dulces, llámense jugos, batidos, malteadas o gaseosas. 

La somelier sugiere seguir tres pasos: uno, usar agua libre de cloro, que se logra con un triple filtrado. Segundo, que la temperatura del agua no supere los 96 grados, porque se quema la hebra (hoja) de té. Siempre se debe añadir el agua al té antes del punto de ebullición. Y tres, el tiempo de infusión. Cada tipo de té tiene un tiempo de infusión ideal. Cuatro minutos es el promedio, aunque algunas infusiones solo necesitan dos y expresan todas sus propiedades. 

Con el té sucede como con el vino, expresa, una vez empiezas, quieres tomar más, saber más, conocer sus propiedades, desde tu cálida taza el mundo de té empieza a crecer. 

A la hora de hablar de su oficio en particular, ese que descubre aromas y  recuerdos en una taza, como sucede con la copa de vino, Omarly anota que éste ofrece 42 aromas y sabores. Contiene antioxidantes, que le otorgan las propiedades saludables y antienvejecimiento que le atribuyen. 

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Al preguntarle cómo se debe servir: ¿frío o caliente?, ¿en agua o en leche?, es contundente: “la calidad de un té depende de los pasos de elaboración, no de que sea frío o caliente. Si lo bebes caliente, es como una ducha, que te relaja, mientras que el frío te activa y te refresca, es una suerte de postre para consentirte”. 

Parte de su trabajo, además de descubrir las notas de madera, de vainilla o cítricas en un té, consiste en elegir las hojas que luego mezclará, y que pueden proceder de China, India, México o Kenia. 

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Omarly, la que empieza el día con una taza de café en su cama, confiesa que ser somelier le ha dado sentido a su vida, la ha llenado de sabores y olores.

Alguna vez leyó la definición de éxito y decía que era hacer lo que nos gusta. Esa es ella. Hace lo que le gusta, y especialmente, cuando tiene la certeza de que su oficio hace sentir bien a los demás.

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Otros tipos

Té blanco: es el que tiene la mayor cantidad de antioxidantes, se le conoce como el caviar del té. 

Oolong o té azul: es un té escaso, solo se produce en China y Taiwán. Tiene una enzima que va directo al hígado y ayuda a procesar la grasa.

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Al prepararlo

– El agua debe ser calentada de manera natural, nunca en el microondas.

– No se deja hervir porque pierde oxígeno y ese es el transporte de las propiedades. 

– No apretar la hebra con la cuchara, porque allí salen los taninos, se pone amargo y se daña la infusión. 

Fotos: Cortesía Té Hindú

Redacción Cromos

Por Redacción Cromos

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