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«Para ser joven se necesitan muchos años» César Augusto Londoño

El director del ‘Carrusel’ de Caracol Radio, cree que para viajar en el vagón de la juventud solo hay que tomar la decisión de hacerlo, sin importar la edad.

Por César Augusto Londoño
27 de febrero de 2015
«Para ser joven se necesitan muchos años» César Augusto Londoño
«Para ser joven se necesitan muchos años» César Augusto Londoño
«Para ser joven se necesitan muchos años» César Augusto Londoño

Cuando me dicen que envejezca dignamente, que me vista acorde a mi edad o que piense como adulto mayor, solo me río y siento lástima por quien lo pide.

Al nacer iniciamos una cuenta regresiva, tenemos una vida útil muy corta y de cierta manera empezamos a agotar nuestra existencia. Si duráramos 100 años, eso equivaldría a 2 milésimas de segundo en el lapso de un año, dentro de la existencia del mundo. Demasiado poco para lo que el ser humano se cree. Somos insignificantes, con una inteligencia primitiva y desviaciones perversas que atentan contra la supervivencia de la raza.

Sentirse joven es una decisión que va de la mano de la actitud, del disfrute, de la cheveridad. Que privilegio es actuar con la energía de un muchacho pero con la experiencia y la sabiduría de un viejo.

Como dijo Picasso: «me ha costado muchos años estar joven» y así me siento hoy cuando he sobrepasado el medio siglo. Toda la vida he sido el mismo aunque he cambiado mucho; si algunos piensan que envejecer dignamente es ponerse la ropa del abuelo, pensar jurásicamente y actuar como abonado de ancianato, pues moriré como un indigno y un malcriado.

Actuar joven me ha permitido entender a mi hijo, disfrutarlo en sus gustos y pasiones y comprender el mundo de las nuevas generaciones, esto cambia a mil por hora y nos va rezagando y aislando si no nos ponemos a la par del desarrollo o de la tecnología. Y no es difícil: como sano, hago ejercicio, no he caído en vicios, pienso bien, disfruto el sol, la lluvia, las estrellas, las flores, los animales, mis amigos, el amor y soy feliz cada segundo que vivo.

No debemos vivir para ser felices, hay que ser felices para vivir. Goza cuando camines, cuando observes, cuando pienses, cuando hagas con tus manos maravillas y con tu mente imposibles. Solo con soñar ya estas alcanzando un infinito y disfrutando con lo que puedes ser capaz. Y soñar no cuesta nada, es gratis. Así que no esperes hasta que termines la escuela, hasta que aumente tu sueldo, hasta que bajes 10 kilos, hasta que tengas carro, hasta que te cases, hasta que nazcan los hijos, hasta el viernes por la noche, hasta las vacaciones, o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento para ser feliz que este, el que estamos viviendo. Por eso prefiero sentirme joven que viejo.

«El hombre es un problema sin solución humana», si nuestro mundo tuviera compasión, generosidad y bondad, habitaríamos un mejor planeta. Vivamos y dejemos vivir. Cuando se nace todos los días no se envejece y yo quiero viajar en el vagón de la juventud. En el mundo hay que tener amigos viejos para aprender y amigos jóvenes para vivir.

Soñemos, sigamos soñando, pero hagámoslo con felicidad, con emoción, con tolerancia, con alegría, adaptándonos, siendo nosotros mismos, sin olvidar que alguna vez fuimos niños, sintiéndonos así seremos fuertes e indestructibles. No hay mejor sueño que este, el que estamos viviendo, así la muerte nos haga caritas en cada esquina.

 

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