
Psicóloga de la Pontificia Universidad Javeriana, con Especialización en Gerencia del Talento Humano. Gerente de Desarrollo Humano del Banco Multibank.
“Las oportunidades que tenemos las mujeres en el campo laboral y las posibilidades de crecimiento dentro de las organizaciones para ocupar altas posiciones, han sido objeto de múltiples estudios para determinar si existe o no un factor de discriminación de género.
Considero que mas allá de la realidad que nos revelan los datos estadísticos, es importante resaltar que a través de los años las mujeres hemos venido destacándonos en diferentes campos, esto claramente, va acompañado con la preparación académica y de formación que son necesarias para lograr tener factores diferenciadores; hemos construido un camino que seguimos y seguiremos labrando con el convencimiento de que no se trata de un tema de capacidades.
Me sorprende que aún encontramos comentarios con términos como “la lucha” que las mujeres debemos afrontar para llegar a obtener logros, me pregunto, ¿es que acaso los hombres no tienen que luchar para alcanzarlos? Todos tenemos metas y sueños por cumplir y para alcanzarlos debemos asumir una actitud de convencimiento de poder lograrlos.
En mis años de experiencia he observado circunstancias opuestas en las que el desarrollo profesional de la mujer se puede ver obstaculizado. Por una parte el papel social y familiar inherente a la mujer – gestantes de los hijos, ejes fundamentales en las familias y en buena parte responsables de su crianza- le exigen mucha dedicación. Esta realidad, para algunos líderes, es generadora de dudas que les hacen preferir contratar o proponer a un hombre para ocupar ciertas posiciones, a pesar de contar con mujeres idóneas, con las competencias y conocimientos para cumplir de manera destacada los resultados esperados. Es ahí, donde la labor del área de Talento Humano cobra vital importancia en difundir y posicionar el valioso papel que cumple la mujer en la construcción de familias sólidas que han de redundar en una mejor sociedad. Su ejercicio profesional y su rol familiar son complementarios, no excluyentes.
Ahora, también se presenta el caso donde la mujer es quien toma la decisión de no aspirar a cargos de alto nivel, porque los compromisos laborales y las responsabilidades que se adquieren significan para ellas perder calidad de vida familiar, personal y social, temiendo que no es posible conseguir el balance adecuado para lograr ser exitosas en los dos roles.
Desde la gestión de talento humano, quienes ocupamos esta posición, tenemos la responsabilidad de hacer valer las personas por lo que son y por lo que pueden lograr. Más que una lucha de géneros, se trata de la actitud, de querer hacer las cosas, de construir sueños y creer que todo es posible: tener éxito en el trabajo y hogares maravillosos es totalmente viable.
Hay que romper prejuicios en lugar de fortalecerlos. Como decir ‘yo para que me mido para un cargo si finalmente dejarán al hombre’. ¡Pues mídase! ¡Dese la oportunidad! ¡Prepárese!
La teoría del techo de cristal*, intenta explicar por qué las mujeres no ascienden en determinadas empresas, pero los estudios no han determinado ‘qué, puntualmente, limita a la mujer’.
Los techos si se pueden romper y atravesar”.
* En los estudios de género, se denomina techo de cristal a la limitación velada del ascenso laboral de las mujeres al interior de las organizaciones. Se trata de un techo que limita sus carreras profesionales, difícil de traspasar y que les impide seguir avanzando. Es invisible porque no existen leyes o dispositivos sociales establecidos y oficiales que impongan una limitación explícita en la carrera laboral a las mujeres.
Esta barrera invisible aparece cuando las mujeres se acercan a la parte superior de la jerarquía corporativa y les bloquea la posibilidad de avanzar en su carrera profesional hacia cargos de nivel gerencial y ejecutivo, con la sutileza y belleza del cristal, pero un techo, al final de cuentas.
Burin, Mabel (1996). Una hipótesis de género: el techo de cristal en la carrera laboral. Paidos
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“Hay que romper prejuicios en lugar de fortalecerlos. No diga: ‘para que me mido para un cargo si finalmente eligen al hombre’. ¡Pues mídase! ¡Dese la oportunidad! ¡Prepárese!”.