

La semillita que le dio inicio a todo ha germinado y el embrión se parece cada vez más a una persona. Pero, claro, todavía falta. En este momento se empiezan a formar sus brazos y sus rasgos faciales van apareciendo. A su nariz y a sus ojos les queda un largo camino por recorrer, pero ya están en proceso.
Como la parte superior de su cuerpo se desarrolla más rápidamente y en la inferior su colita no ha desaparecido del todo, da la impresión de ser el hijo de Ariel, ‘La Sirenita’. Al principio del proceso de gestación, el bebé permanecía enroscado, pero ahora se va desenrollando. Las próximas semanas son las más importantes para la formación de esa personita, por lo tanto, si aún no estás tomando vitaminas prenatales, este es el mejor momento para hacerlo (y ojalá lo hagas pronto). Esta semana se cerrará el tubo neural de su espalda y el ácido fólico, las vitaminas y una buena nutrición ayudarán a prevenir defectos en su médula espinal. En estos días suele agendarse la primera cita con el ginecobstetra.
La mamá
En esta semana, el 80% de las mamás sienten náuseas. Por lo general arrancan en las mañanas y se disipan en las tardes. Sin embargo, durante los primeros tres meses el rebote puede llegar en cualquier momento del día. Para aliviar el malestar, los médicos recomiendan bajarle al consumo de grasas, tomar mucha agua para mantenerse hidratado y descansar. Cuando las náuseas dificultan la vida cotidiana, los especialistas pueden recetar medicamentos para disminuirlas o, incluso, eliminarlas. Nadie tiene la obligación de aguantar.
Por estos días, además, un cansancio sobrenatural suele apoderarse de tu cuerpo. Aunque todavía tu peso no ha aumentado considerablemente, estás produciendo mucha más sangre de lo normal para llevarle nutrientes al bebé; ese gasto energético disminuye la presión y la glucosa sanguínea. Por eso también es posible que sientas más frío. Adicionalmente, el exceso de progesterona cansa. Es normal que te la pases cabeceando en la oficina o que caigas profunda apenas llegues a tu casa. Si quieres recuperar un poco de esa energía perdida, trata de salir a caminar o de hacer yoga, las endorfinas que liberas harán que te sientas mejor y menos emperezada. Costará trabajo dar el primer paso, pero valdrá la pena.
Por otra parte, tus senos deben seguir irritados y sensibles, y quizá tus pezones están más salidos de lo normal. Esa sensibilidad durará todo el primer trimestre, a medida que crecen y se preparan para la lactancia.
La mayoría de los cambios curiosos que verás en tu cuerpo serán normales. Incluso si alguna vez te das cuenta de que tu ropa interior está manchada; no obstante, en caso de ver algo de sangrado, es mejor avisar a tu médico, ya que también puede ser un indicador de un embarazo ectópico (en las trompas de falopio en lugar del útero) o de un aborto espontáneo.
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Fuentes:
Ovia Health
Sir John Dewhurst. Dewhurst’s Textbook of Obstetrics and Gynaecology
S Narendran, R Nagarathna, V Narendran, S Gunasheela, HR Nagendra. «Efficacy of yoga on pregnancy outcome». Journal of Alternative and Complementary Medicine.
AK Sfakianaki. «Prenatal vitamins: A review of the literature on benefits and risks of various nutrient supplements.» Formulary Journal. ModernMedicine Network.
Mayo Clinic Staff. «First trimester pregnancy: what to expect”.