El lenguaje de las manos
Durante las primeras semanas de vida el bebé mantiene las manos cerradas la mayor parte del tiempo. A las ocho semanas intenta abrir y cerrar los dedos y a las doce semanas ya controla mejor los movimientos e intenta golpear los objetos que tiene cerca. Cuando el bebé cumple siete meses los movimientos de sus manos son lo suficientemente precisos como para que pueda jugar con bloques de madera. Al año de edad ya es capaz de pasar las páginas de un libro, agarrar objetos con firmeza, manipular juguetes y comer por sí mismo con una cuchara. Se recomienda a los padres estimular estos movimientos.
Para estimular los sentidos
Es importante que los padres realicen actividades para que sus hijos desarrollen el gusto, la vista, el oído, el tacto y el olfato, sentidos claves para que interactúen con el mundo que los rodea.
Oído: desde que nacen los bebés reconocen la voz de sus padres, el oído es uno de los órganos más desarrollados.
Tacto: se recomienda hacer masajes y bañar al bebé con elementos de distintas texturas.
Gusto: generalmente los bebés tienen preferencia por los sabores dulces y después de los cuatro meses se empiezan a inclinar por lo salado.
Olfato: como gracias a este sentido los bebés identifican a sus padres, los olores familiares los tranquilizan.
Vista: recién nacidos solo pueden ver objetos situados a 20 cm de su rostro, pero a los tres meses ya siguen las cosas con su mirada y al año ven cómo un adulto. Procure que se entretenga con móviles y juguetes de colores.
Los adenoides destruyen las bacterias que el niño inhala.
Las amígdalas destruyen las bacterias tanto inhaladas como deglutidas.
Los ganglios linfáticos procesan los linfocitos (un tipo de glóbulo blanco) y los almacenan.
El timo es la glándula encargada de madurar a los linfocitos (células encargadas de las respuestas del sistema inmune).
Los vasos linfáticos transportan material de desecho y células del sistema inmunitario.
El bazo, junto a la médula y el timo, produce células blancas.
El cerebro
El cerebro de un bebé tiene 10 millones de neuronas, lo cual le permite desarrollar un alto nivel de inteligencia.
1. El lóbulo frontal está asociado a
la inteligencia, personalidad, creatividad, control de los movimientos y del lenguaje.
2. El lóbulo parietal se encarga de la percepción del tacto, temperatura, presión y dolor.
3. Los occipitales detectan e interpretan la información visual.
4. El cerebelo controla la postura,
el balance del cuerpo y el movimiento.
5. Los lóbulos temporales son los encargados de la audición, percepción musical, miedos, identidad y de la memoria.
El llanto
Durante el primer año de vida el bebé sólo sabe pedir ayuda mediante el llanto y se han identificado siete razones por las cuales un menor llora:
Dolor: el llanto es agudo y ensordecedor. El bebé no es capaz de distinguir entre una molestia y un dolor físico.
Incomodidad: cuando tiene el pañal sucio, siente frío o calor o está rozando una superficie áspera.
Hambre: el llanto es alto y continuo.
Soledad: ocurre cuando se siente abandonado y quiere ver un rostro familiar.
Exceso de estimulación: el bebé se siente cansado, su llanto es quejoso y se frota los ojos.
Falta de estimulación: quiere llamar la atención de sus padres.
Frustración: se queja porque no logra lo que quiere.
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