
La cúpula del Grand Palais fue el escenario escogido por Karl Lagerfeld, director creativo de Chanel, transformado en alguna típica calle de la Ciudad Luz para mostrar una colección impecable en la que primaron prendas como el clásico tweed, pantalones muy masculinos a la cintura, combinados con chaquetas largas hasta la rodilla.
Pero más allá de exhibir su repertorio ante cientos de asistentes, entre ellos Anna Wintour, directora de Vogue EE.UU., la actriz brasilera Laura Neiva, el cineasta australiano Baz Luhrmann, y la chica de moda Alexa Chung, Lagerfeld mostró su interés por el debate entre el gobierno socialista de François Hollande y el partido conservador sobre la lucha de igualdad de géneros, llevando a cabo un desfile en el que las modelos caminaron con paso firme en medio de una calle desgastada, como si fuera una especie de protesta.
Durante el maravilloso show compuesto por looks que seguramente marcarán desde ya la tendencia, el público pudo ver faldas ceñidas al cuerpo tipo evasé muy coloridas, faldas cortas y coquetas que junto a los zapatos Oxford complementaron atuendos perfectos para la oficina. La transición de la paleta de colores fue fantástica: grises salpicados de color, rosa pálido, azul marino, negros, blancos y tonalidades metalizadas.
Para cerrar con broche de oro, modelos como Cara Delevingne y la espectacular Gisele Bündchen representaron una manifestación para defender los derechos de las mujeres. Las chicas portaron pancartas que decían «Haz la moda y no la guerra», «Los hombres también deberían embarazarse», y «La libertad no obliga a la mujer a ser libertina». Estas frases también estuvieron impresas en los bolsos Chanel.
Los tonos metalizados jugaron un papel importante en esta colección. Brindaron fuerza y vanguardia.
Las chaquetas fueron parte fundamental al igual que la clásica chaqueta tweed. (derecha)
Fotos: AFP
Te recomendamos también:
Alexander Wang y Carolina Herrera, protagonistas en NY Fashion Week