

1. No usar la talla adecuada.
La ropa ajustada no nos hace más delgados. Es por el contrario más exigente con la silueta. La ropa ancha o grande proyecta descuido.
2. Combinar exageradamente.
Lentejuelas, estampados y colores brillantes: ¡El exceso es un atentado visual!
3. Usar escotes y aberturas exagerados o faltas demasiado cortas.
Existe una línea muy fina entre la sensualidad y la vulgaridad. Menos es siempre más ¡Hay que dejar campo abierto para la imaginación!
4. Complementar el vestuario con maquillaje recargado y exceso de extensiones.
La idea es resaltar nuestros mejores rasgos, no convertirnos en otra persona que no reconocemos al mirarnos al espejo.
5. Usar sandalias o tacones de punta abierta con medias veladas.
¡Falta de elegancia total y más cuando son oscuras y los zapatos claros!
6. Accesorios recargados y exceso de brillo.
Las joyas por más valiosas que sean deben resaltar el vestuario con discreción para poder apreciar el diseño de ambos.
7. Ser víctima de la moda.
No todas las tendencias nos quedan bien ya sea por nuestro tipo de cuerpo, estatura o rasgos.
Foto: Getty.