
“Esta historia comenzó en Theatron en 2003. Estábamos de rumba y Angélica me ofreció whisky. Nos flechamos de inmediato y nos hicimos novios después. En ese tiempo ella era modelo y yo trabajaba en Naciones Unidas. Yo sabía que ella estaba involucrada con el mundo de la moda y que además quería empezar a hacer otras cosas, aparte de modelar. Nos casamos y tuvimos la oportunidad de viajar y estudiar y pienso que eso contribuyó al desarrollo de su pensamiento artístico. Además de los estudios que realizó, por ejemplo, en diseño gráfico y comunicación publicitaria.
Ella siempre ha sido muy creativa, le gusta experimentar con la ropa, es muy original. Después de nuestros viajes trabajó en un mercado donde vendían ropa y accesorios de pequeños diseñadores y ahí se conectó con ese ambiente. En ese entonces vendía accesorios para el pelo, las balacas, que se producían en España, ella las distribuía y le iba muy bien.
Luego nació su marca, Miss Balanta, gracias a la exploración del tema afro. Primero como un blog donde hacia street style y luego como la marca que la ha dado a conocer.
Yo siempre la he visto como una artista, como una persona muy creativa, en todo. En cosas pequeñas como comprar un regalo, ella siempre tiene las buenas ideas, busca lo que no es convencional, yo simplemente apruebo. Yo soy el que apoya y motiva, a veces me pide opinión sobre algún producto y se la digo con mucha sinceridad. Soy su apoyo y el que la celebra.
Me gusta su espontaneidad, y que no tiene barreras, piensa algo y lo dice, contrario a mí, que tengo muchos filtros, ella dice lo que le nace. Claro, esto a veces puede ser algo incómodo para un noruego como yo, pero la gente en general aprecia esa espontaneidad. Tiene muy buenas relaciones con mis amigos de Noruega, la ven como una persona refrescante y divertida.
En casa, curiosamente, ella es la ordenada y yo el desordenado. Tengo mi parte latina desarrollada, aunque no la muestro con tanta facilidad. Ambos cocinamos, pero yo dejo todo como un artista, revuelto, se me sale el lado creativo en la cocina.
Ella es motivo de orgullo para mí. Por ejemplo, que la hayan seleccionado el año pasado como uno de los íconos de la moda colombiana fue algo inesperado y muy gratificante. Siempre he pensado que es una persona muy exitosa, aunque ella a veces no se lo piense. Por eso quiero que crea en sus ideas, porque eso es lo que la ha llevado al lugar donde está. Debe saber que lo que ella hace tiene mucha calidad y debe pensar en grande y no dejarse afectar por lo que la gente con pensamientos retrógrados pueda pensar. Debe seguir con su mente abierta. Habrá tropiezos en el camino, siempre, pero eso la llevará lejos”.
Christian y Angélica
– Llevan 10 años de casados.
– Christian es director del Consejo Noruego para Refugiados.
– Tienen un hijo de 3 años, Tobías.
– Han vivido en diferentes países. Empezaron en Inglaterra donde ella estudiaba inglés y él hacía su maestría en antropología y desarrollo. Después pasaron por Israel; luego Angélica estuvo en España y finalmente aterrizaron en Colombia, donde viven actualmente en compañía de su bebé.
Foto: David Schwarz.