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“Hay poco que celebrar”, dijo Dunga, el técnico de la selección pentacampeona mundial tras su discreto estreno en Sudáfrica 2010. Advirtió, sin embargo, que es más fácil jugar contra un equipo que también ataque y no se meta atrás.
Ni siquiera con el estreno de Brasil llegó el buen fútbol al Mundial de Sudáfrica y esa es una razón para preocuparse, pues por más que la selección auriverde, única presente en todos los torneos desde 1930 y cinco veces campeona, haya abandonado el famoso Jogo Bonito de antaño, siempre intenta dar espectáculo y agradar a los aficionados.
Pero ante Corea del Norte no lo hizo. El frío extremo que hizo este martes en la ciudad más grande e industrializada del país, sede del Mundial, congeló las ideas de los dirigidos por Dunga, a pesar de que la mayoría de ellos están acostumbrados a jugar a bajas temperaturas. “No es una excusa, pero esas condiciones climáticas dificultan todo”, justificó el entrenador verdeamarello en la rueda de prensa, a la que asistieron no menos de 500 periodistas a un salón con capacidad para 300.
“Siempre es difícil arrancar un torneo, pero claro que Brasil tiene que jugar mucho mejor, aunque creo que hicimos una presentación aceptable, sobre todo en la segunda parte. Sin embargo, quiero destacar el despliegue y la entrega de Corea, que nos puso en aprietos, porque no nos dejó espacios”. Fue así hasta que Maicon anotó el primer gol, al aprovechar su excelente pegada y un error del arquero Ri Myong Guk, quien le regaló el palo. Después Elano aumentó la cuenta tras un pase excepcional de Robinho, el único que hizo parar a los espectadores de sus asientos. Sin embargo, a un minuto del final, Ji Yun Nam logró el descuento, justo premio para los asiáticos que salieron felices del estadio Ellis Park.
“En Brasil no basta con ganar, hay que jugar bien y comprendo el descontento de mucha gente, pero este equipo ha demostrado que sabe disputar torneos como este, que es eficaz. Vamos a mejorar, porque el grupo quiere hacerlo, vamos a jugar mejor y a enamorar a nuestros seguidores”, agregó Dunga, evidentemente afectado por las críticas a sus jugadores, que no cumplieron con las expectativas que habían generado para su debut.
El estratega reconoció que “hay que pasar la página y pensar en lo que viene. Los juegos que siguen, contra Costa de Marfil y Portugal, tal vez serán más exigentes y por eso no nos podemos relajar. Al menos ganamos y con los tres puntos tenemos más tranquilidad”.
En la zona mixta, varios jugadores brasileños coincidieron al quejarse por la baja temperatura, pero admitieron que no es excusa para haber jugado mal. Maicon, quien lloró tras marcar el gol que abrió el camino de la victoria, dijo que “estaría más contento si el equipo hubiera goleado, pero en el fútbol de hoy lo primero es ganar. Estoy muy feliz de haber anotado en mi primer partido en un Mundial”. Robinho destacó la “paciencia que tuvimos para esperar el momento justo y anotar”.